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INVESTIGACION DE LA TRAGEDIA FERROVIARIA EN SANTIAGO

El juez estima insegura la vía del tren que se cobró la vida de 79 personas

Luis Aláez imputa a la empresa Adif por falta de medidas ante un "previsible" error del maquinista. Critica la señalización del "comprometido" tramo, con la señal de 80 km/h casi "imposible" de corregir

 

Una imagen del tren Alvia accidentado en la curva de A Grandeira. - Foto:REUTERS / STRINGER

MAYKA NAVARRO
21/08/2013

El magistrado Luis Aláez dio ayer un giro sustancial a la investigación judicial sobre el accidente de tren de Santiago. En un auto de 11 folios mantiene que el maquinista Francisco José Garzón es el principal responsable del siniestro porque el 24 de julio conducía el tren Alvia 150 a una velocidad indebida, probablemente porque se despistó por una llamada, al entrar en la curva de A Grandeira. Murieron 79 personas y, casi un mes después, 17 continúan hospitalizadas. Pero el juez estima en la resolución que el maquinista no es el único responsable penal del peor siniestro ferroviario de los últimos 40 años en España. Aláez entiende que quienes tenían el deber de instalar mecanismos de seguridad ante un "previsible" error o desatención del maquinista no lo hicieron. Considera, pues, que existió un delito de imprudencia y por eso citó ayer a declarar como imputado al responsable (o responsables) de la empresa pública Adif encargado de la seguridad del tramo entre Ourense y Santiago.

 

SEÑALES INSUFICIENTES La responsabilidad penal del maquinista no entraña ninguna duda para el juez. Garzón se despistó porque en el momento de frenar hablaba por el móvil con el interventor. Pero, aun así, el juez estima que otros no cumplieron con el deber de garantizar la seguridad en la vía y dotarla de los mecanismos que habrían posibilitado que el maquinista recuperase la atención debida. Para el magistrado, las señales en la vía eran claramente insuficientes, y más tratándose de un tramo que, aunque el juez no califica de peligroso, sí define como "sumamente comprometido para la circulación de trenes".

Para justificar la posible responsabilidad penal de Adif, juez arranca afirmando que la estructura del tramo era correcta. Y que si Garzón hubiera circulado dentro de los límites de velocidad habría descarrilado.

Antes de señalar la "omisión de cautelas elementales por quienes tienen la misión de garantizar la seguridad de circulación ferroviaria", el juez advierte que a él no le corresponde ningún reproche ni político, ni ético, ni social, ni hacer "una causa penal general del sector ferroviario". Que su misión se limitará a determinar si las carencias de seguridad que él ya ha detectado se pueden considerar un delito.

Para el juez existió una "omisión de medidas de seguridad preventivas de naturaleza vial" y por eso la empresa que debía garantizar la seguridad de ese tramo, Adif, tuvo una conducta "imprudente".

¿Por qué? El magistrado opina que se debió prever un error o un despiste del maquinista. Señala la ausencia de un sistema de frenado automático por debajo de los 200 km/h, la velocidad máxima en el tramo. Y que el mecanismo hombre muerto habría frenado el convoy si el conductor hubiera desfallecido o se hubiera ausentado. Pero nada había previsto ante un despiste. Además, la única señal fija de cambio de velocidad de 200 km/h a 80 estaba situada a solo 200 metros del inicio de la curva. Y con esa distancia era "imposible o muy remotamente posible la corrección manual" de la velocidad. Justo lo que le pasó a Garzón, tal y como reveló la caja negra del tren: cuando se dio cuenta y quiso frenar, era demasiado tarde.

 

BALIZAS INADECUADAS También interpreta el juez que las tres balizas que mandaban señales a la cabina advirtiendo de la proximidad de la estación de Santiago eran inadecuadas.

Escribe que si se hubiera alertado al maquinista con tiempo suficiente y de forma eficaz de la proximidad de la curva, y del consiguiente cambio de velocidad, "es de lo más probable" que Garzón hubiera recobrado "la atención perdida". Y se atreve incluso a indicar que "algo tan básico" como unas señales visuales y sonoras de preanuncio de una limitación de velocidad o de reducción progresiva de la misma, habrían paliado el despiste.

Como el juez desconoce quién es la persona o personas concretas en Adif a las que puede atribuirse esa responsabilidad, solicita a la empresa que se las identifique antes de decidir la fecha en que deben prestar declaración como imputadas. Fuentes de Adif declinaron ayer señalar quién deberá responder ante el juez, y aseguraron que la imputación en este momento de la instrucción es "un procedimiento normal", sin valorar las reflexiones de Aláez.

 

EL MOVIL Y EL IPAD Por otra parte, informar de que al final de esta semana la brigada judicial de la comisaría de Santiago podría tener terminado el atestado policial. Durante un intenso mes, el núcleo duro integrado por seis investigadores a las órdenes del inspector jefe Juan Castor Vázquez Salgado ha tramitado unas complejas diligencias en las que desde el primer momento se primó la atención a los familiares de los fallecidos y los supervivientes, y en las que se ha pretendido no dejar ni un solo cabo suelto. Hoy dos de estos policías viajan a Madrid para entregar en mano el Ipad y el móvil corporativo del maquinista. Es de las últimas actuaciones que les quedan por hacer.

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