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INVESTIGACIÓN DE LA TRAGEDIA DE TOTALÁN

Julen falleció nada más caer dentro del pozo

La autopsia determina que el pequeño sufrió dos fracturas craneales. Los forenses descartan que los trabajos de rescate causarán la muerte

 

La carpa y parte de la maquinaria utilizada durante el rescate del pequeño Julen, junto al pozo, el 25 de enero. - REUTERS

JULIA CAMACHO
16/04/2019

Julen Perelló, el niño de 2 años que cayó en un pozo de Totalán (Málaga) el pasado mes de enero, murió a causa de los golpes recibidos durante el descenso contra los salientes de las paredes. El informe definitivo de la autopsia despeja cualquier tipo de duda y confirma que el fallecimiento se debió a un traumatismo craneoencefálico y raquimedular, y que la muerte se produjo unos minutos después de su desaparición en el agujero. Una vez completadas las pruebas periciales, las partes tienen ahora un plazo de cinco días para pedir el archivo o que la causa siga adelante.

Hasta el momento, solo el dueño de la finca en la que se hallaba el pozo, David Serrano, está imputado, en concreto por un delito de homicidio imprudente. De hecho, fue su defensa la que sembró la duda sobre lo ocurrido al presentar en el juzgado un informe de parte, elaborado por un arquitecto, en el que se apuntaban como causa de la muerte los golpes en la cabeza causados por la piqueta de rescate.

Es más, apoyándose en el vídeo sobre el dispositivo para sacar a Julen, la defensa subrayó el uso de una barra metálica para intentar retirar el tapón de tierra que se había formado a 71 metros de profundidad, justo encima del cuerpo del niño. Así, se habría dejado caer en reiteradas ocasiones esa barra contra la tierra, llegando a profundizar hasta 40 centímetros, lo que justificaría la aparición de cabellos del niño en el extremo de la piqueta.

Sin embargo, el informe del Instituto de Medicina Legal, firmado por cuatro forenses, certifica que la muerte del niño se produjo en torno a las 13.50 horas, escasos minutos después de caer por el angosto pozo de 22 centímetros de diámetro. El fallecimiento fue, por tanto, inmediato, por lo que en nada influyeron las tareas de rescate, que comenzaron al menos tres horas y 40 minutos después, una vez que los agentes lograron introducir una cámara robot de una empresa de desatoros para determinar la ubicación del cuerpo y establecer el procedimiento para sacarlo, lo que no se logró hasta pasados 13 días.

CAÍDA FRENADA POR LA ROPA / Los forenses detallan que el cráneo del menor presentaba dos fracturas, una en la zona occipital y otra en la región temporal izquierda, pero no había lesiones en la parte superior de la cabeza, lo que, unido al ángulo en que fue encontrado el cuerpo, les lleva a concluir que los golpes no se produjeron por objetos ajenos al pozo. Estos fueron causados por los salientes del agujero. Añaden que no fue una caída libre, sino que, dadas las dimensiones del hoyo, al precipitarse en su interior el niño se fue frenando por el rozamiento de las ropas y las irregularidades de las paredes del agujero en la tierra.

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