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El legado de una joya gótica

El emblemático templo, que fue vilipendiado en la época barroca y la Revolución Francesa, acogió momentos históricos como la coronación de Napoleón y la beatificación de Juana de Arco

 

El legado de una joya gótica -

REDACCIÓN
16/04/2019

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El día después del incendio de la catedral de Notre Dame.

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El día después del incendio de la catedral de Notre Dame.

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El día después del incendio de la catedral de Notre Dame.

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Construida entre 1163 y 1245, la Catedral de Notre Dame es una de las catedrales de estilo gótico más antiguas de todo el mundo y una de las imágenes icónicas de París. Declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1991, su impacto cultural se explica con los alrededor de 13 millones de visitantes anuales la convierten en el edificio histórico más visitado de todo el mundo. Ubicada en la pequeña isla de la Cité y rodeada por las aguas del río Sena, es un templo de culto católico edificado como homenaje a Nuestra Señora, en referencia a María, madre de Cristo.

Notre Dame es un templo de planta de cruz latina que presenta un gran cuerpo eclesiástico con cinco naves además de las capillas laterales. La capilla mayor esta rodeada por una girola de doble nave. Su alzado muestra tres pisos: el del primer nivel está formado por arcos formeros apuntados sobre grandes columnas; en el segundo se ubica una tribuna comunicada con la nave central mediante tres vanos envueltos por otro mayor; el tercer nivel consta de un claristorio con ventanales construidos por doble vano apuntado y uno superior de forma circular.

La cripta del subsuelo no fue descubierta hasta las excavaciones de 1965 y no se abrió al público hasta 1980.

El aspecto de la catedral ha sido alterado notablemente a lo largo de sus ocho siglos de historia. A finales del siglo XVII, coincidiendo con el reinado de Luis XIV, resultó afectada especialmente la zona este, donde sepulcros y vidrieras fueron destruidos para ser sustituidos por elementos barrocos, más del gusto en aquella época. También durante la Revolución francesa, acabaron eliminándose más elementos de la catedral, mientras que durante los alborotos muchos de sus tesoros fueron robados y el espacio quedó limitado como un mero almacén para alimentos. No fue hasta la llegada de la época romántica que el templo es valorado en su justa medida. Así, de las varias reformas a las que se ha visto sometido, la más importante la de mediados del siglo XIX. En dichas remodelaciones se sustituyeron los arbotantes, se insertó el rosetón sur, se reformaron las capillas y se añadieron estatuas.

Desde la parte superior de la catedral ha sido posible disfrutar de una de las más privilegiadas vistas de la ciudad, adonde se llega tras superar los 387 escalones que hay que superar para alcanzar los 69 metros de altura de sus dos torres. La emblemática catedral francesa ha acogido importantes celebraciones, como la coronación de Napoleón Bonaparte y la beatificación de Juana de Arco.

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