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La lacra de la violencia machista

Al menos 100 niños han muerto por causas violentas en 5 años

El Gobierno no prevé aprobarla en el 2018, pese a que hay acuerdo político. Save the Children exige una ley para protegerlos que amplíe la prescripción

 

Laura Pérez y Ana Sastre, en la presentación de #LosUltimos100. - EFE / JUAN CARLOS HIDALGO

PATRICIA MARTÍN
24/01/2018

Alicia, 3 años; Cristina, 13 años; Daniel, un año… Y así hasta al menos 100 niños han muerto en los últimos cinco años a causa de la violencia machista, el maltrato, los abusos sexuales o el acoso escolar, según los datos recopilados por Save the Children. Y puede que sean muchos más, porque los menores suelen sufrir los golpes, insultos, humillaciones y amenazas en silencio.

Por ello, la oenegé Save the Children puso en marcha ayer la campaña #LosUltimos100, que persigue «visibilizar una realidad invisible», con el fin de generar un movimiento que obligue al Gobierno a aprobar una ley de erradicación de la violencia contra la infancia y que los 100 niños contabilizados sean los últimos fallecidos.

Decenas de caras conocidas –como Alejandro Sanz, Elena Anaya y Cayetana Guillén Cuervo– se han sumado a la iniciativa, que pretende recoger miles de firmas para exigir al Ejecutivo que cumpla el mandato del Congreso, que de forma unánime le exigió en septiembre aprobar una norma destinada a aumentar la protección de los menores.

Sin embargo, Mariano Rajoy ha desoído la petición y no la ha incluido entre las leyes que prevé aprobar en el 2018, con el argumento de que no hay tiempo para tramitarla debido a su complejidad, según la versión de la oenegé. Pero Ana Sastre Campo, directora de sensibilización de Save the Children, opina que precisamente si hay unanimidad política, «no debiera ser difícil» aprobar la ley. Además, entidades como Unicef, Plataforma de Infancia, Fampi y otras más apoyan esta iniciativa legislativa.

ESTADÍSTICAS / Una de las primeras medidas a implementar es la elaboración de estadísticas para conocer la magnitud de un problema ya de por sí difícil de medir, dado que se calcula que solo el 15% de los menores se atreve a denunciar. Aun así, en el 2016 (último dato disponible) se interpusieron 37.495 litigios y 15 de las víctimas perdieron la vida. De hecho, para recopilar las cifras del último lustro, la organización solidaria ha tenido que recurrir a los medios de comunicación, que evidentemente no reflejan todos los casos.

Otros datos que dan idea de la alta incidencia del problema son que uno de cada dos abusos sexuales se dirigen contra un menor y que uno de cada 10 estudiantes dice sufrir acoso escolar. Desde que en el 2015 se dio el paso de incluir a los niños como víctimas directas de la violencia machista, sí que hay estadísticas sobre esta realidad, que indican que el año pasado ocho menores fueron asesinados por sus padres o la pareja de sus madres, mientras que 24 quedaron huérfanos.

El pacto contra la violencia machista recién firmado –y que aún tiene que comenzar a rodar– incluye un paquete de medidas para proteger a los niños, pero Save the Children pide ir más allá con una ley contra todo tipo de violencias que iguale la prevención y la atención al menos al mismo nivel que la que reciben las mujeres destinatarias del acuerdo.

A PARTIR DE LOS 30 AÑOS / La entidad reclama que la ley dote de formación especializada a todos los profesionales que trabajan con niños y que aumenten los plazos de prescripción, de forma que en los delitos de abusos sexuales cuente a partir de que la víctima cumpla 30 años, y no a partir de los 18, para darle tiempo suficiente a dar el paso de denunciar.

Asimismo, pide que se suspenda el régimen de visitas de los padres ante la presentación de una denuncia de maltrato. Y va más allá del pacto de Estado al exigir que se haga un seguimiento específico de cada menor.

La oenegé también reivindica la adaptación de la justicia a las necesidades de los niños, con juzgados y una fiscalía especializada donde no se obligue al menor a repetir su testimonio varias veces, en ocasiones en presencia del agresor.