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EMERGENCIA MEDIOAMBIENTAL

Las mentiras climáticas

Más de la mitad de los vídeos de Youtube sobre el cambio climático incluyen datos incorrectos. Los expertos piden compromiso para difundir contenidos rigurosos

 

Efectos de la crisis climática 8 Un oso polar yace cerca de una zona industrial en la localidad de Norilsk, en Siberia. - ZAPOLYARNAYA / IRINA YARINSKAYA

VALENTINA RAFFIO

BARCELONA
27/07/2019

Imagine que quiere buscar información sobre qué es el cambio climático y cómo está afectando a nuestro planeta. Entra en Youtube, uno de los buscadores más utilizados del mundo, y empieza su propia investigación. Un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Communication argumenta que la mayoría de contenido sobre la cuestión que se encuentran en esta plataforma de vídeos incluye informaciones falsas que chocan directamente con el consenso científico. Los negacionistas del cambio climático se habrían apoderado de las primeras posiciones de los resultados de búsqueda y, además, podrían estar tergiversando algunas informaciones.

«Es alarmante descubrir que la mayoría de los vídeos que se encuentran en la plataforma propagan teorías de conspiración sobre la ciencia y la tecnología del clima», comenta Joachim Allgaier, investigador principal del estudio afiliado a la Aachen University. En esta misma línea, los expertos recuerdan que actualmente Youtube, con casi 2.000 millones de usuarios registrados, se posiciona como una de las principales herramientas para aprender sobre ciencia, salud y tecnología. De ahí que resulte especialmente problemático que en la plataforma prolifere información falsa sobre, por ejemplo, los chemtrails; los rastros de vapor de los aviones que, según apuntan desde sectores conspiranoicos, esparcirían sustancias para modificar el clima, controlar las poblaciones humanas o para una supuesta guerra química.

Los expertos responsables de esta investigación piden un mayor compromiso tanto a los gestores de redes sociales como a la comunidad científica para favorecer la difusión de un contenido. «Necesitamos que los científicos formen alianzas con comunicadores de ciencia, políticos y otros personajes de la cultura popular para poder llegar a la audiencia más amplia posible», argumenta Allgaier.

Batalla por el contenido

La batalla por posicionar un contenido en redes sociales también se convierte en una pugna por posicionar un determinado relato. Según explica Xuksa Kramcsak-Muñoz, investigadora especializada en el análisis del discurso de las oenegés ecologistas sobre cambio climático y doctoranda en la Universitat Pompeu Fabra (UPF), en el contexto de las redes sociales todos los grupos de interés –gobiernos, instituciones, empresas, oenegés o activistas, entre otros– intentan posicionar su contenido. La diferencia entre estas visiones no tiene que ver con información falsa sino con la manera de entender cuáles son las causas, las consecuencias y la gravedad de la situación. «El problema de esta divergencia de visiones es que, al final, el ciudadano se encuentra con un relato incongruente. Y cuantas más dudas haya sobre la cuestión, más difícil es entender la magnitud del problema», reflexiona Kramcsak.

La investigadora explica que el negacionismo mainstream, aquel que niega la existencia del cambio climático, está a la baja. Ahora le sustituyen posturas más escépticas que cuestionan cuál es el camino para hacer frente a este problema. Entre estas destaca el negacionismo ideológico, aquel que niega que la crisis climática tenga que ver con los excesos del sistema capitalista. «Las ideas más recurrentes para hacer frente a la emergencia climática responsabilizan a los usuarios del futuro del planeta. Nadie niega que cada uno de nosotros tenga una responsabilidad, pero no podemos olvidar que los principales actores que se deben comprometer son instituciones, gobiernos y empresas», comenta.

Responsabilidad social

«Ahora mismo es esencial utilizar las redes sociales para concienciar sobre la emergencia climática», reflexiona Abel Ruiz, encargado de comunicación y redes sociales de la asociación ecologista Fridays for Future de Barcelona. «Tenemos que trabajar para que el mensaje que transmitamos sea impactante y que llegue directamente a la parte emocional y crítica. Pero lo más importante es que la información sea cierta, contrastada y basada en fuentes científicas», zanja el activista.

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