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DROGAS Y RELACIONES SEXUALES NO CONSENTIDAS

Nada oculto en la bebida

El Observatorio Noctambuls concluye que el alcohol es la droga más relacionada con abusos Su coordinador denuncia la coacción social que sufren las mujeres violadas

 

Pista de baile Madrugada eufórica en una discoteca del área metropolitana de Barcelona. - Foto:JOSEP GARCIA

GUILLEM SANCHEZ
06/05/2016

Una chica que acude a denunciar una violación y asegura que le han puesto algo en la bebida puede estar ocultando la verdad. La han violado, sí, pero no le han puesto nada en la copa. Un informe del Observatorio Noctambuls, que relaciona abusos sexuales y consumo de drogas en espacios de ocio nocturno, profundiza en los motivos que quizás la empujan a tomar esta decisión.

El estudio, elaborado después de hablar con diversos grupos de adolescentes (chicos y chicas), sostiene que una lógica, envenenada pero dominante, rige los contactos entre ellos bajo las luces de la discoteca y el influjo del alcohol.

"Si un chico te invita a una copa- te quiere follar", recoge la opinión de una chica anónima citada en el estudio. "Es una ley no escrita- si acepta el cubata- está mostrando interés en ti-", confirma otro chico.

"¿Pero, por qué?", desafía el coordinador de Noctambuls, Miquel Missé, en una sala del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad repleta de psicólogos, enfermeros y sociólogos especializados en la violencia sexual y en tratar sus consecuencias. "Una chica puede aceptar copas porque le gusta que le inviten y decidir más tarde que no le apetece tener sexo", razona el especialista. A través de este punto de vista, desenreda más relaciones causales instauradas en la mente de los jóvenes que "no son ciertas".

Una de estas es que "una chica que bebe demasiado por la noche ya sabe que se expone al riesgo de despertarse al día siguiente convertida en la víctima de una agresión sexual". "¿Por qué?", se pregunta de nuevo Missé. Otras más: determinadas actitudes de una chica durante el cortejo la obligan a mantener relaciones sexuales al final de la noche. "Si conoces a un chico y te lo llevas a casa, ¿qué quieres que piense el tío?", apunta otra de las opiniones citadas. "Una mujer puede cambiar de opinión en cualquier momento", recuerda Missé. Si el chico no lo acepta y la fuerza, se convierte en un agresor sexual.

La biología, atenuante

Missé también carga contra el retrato del joven varón incapaz de controlar sus pulsiones sexuales. Un recurso que se acepta como atenuante erróneamente sostiene. "El tema es que cuando vas ciego, y ves estos espectáculos, hay un momento en el que se te mete en la cabeza follar, follar, follar!", explicó uno de los chicos entrevistados. El pretexto de la "biología masculina" suele buscar al final el modo de disculparse acusando de nuevo a la víctima de haber sido "demasiado permisiva". Un estudio realizado recientemente en una universidad mexicana concluyó que "casi el 70% de los hombres" afirmaron que si la violación "no fuera un delito, violarían", subraya alarmado. "Ir caliente no es ninguna excusa", zanja.

Entre los adolescentes, y los no tan adolescentes, una figura especialmente vergonzante es la del "pagafantas", remarca un educador social del Ayuntamiento de Barcelona. Este insulto, que puede recaer sobre el chico que cierra la noche sin ninguna conquista a pesar de haber invertido su dinero en invitar a chicas, podría definir en realidad un comportamiento "correcto": el de "un hombre que respeta sin presionar la decisión de la mujer", ejemplifica Missé.

Las víctimas que aseguran que les pusieron algo en la bebida están buscando el modo de burlar todas estas leyes que mandan durante la noche. "Para que nadie las juzgue, al hablar de la supuesta droga en la bebida, se convierten incuestionablemente en víctimas", arguye. "Seguro que hay casos de drogas como la famosa burundanga, pero yo no conozco ninguno", concluye. Los episodios de "vulnerabilidad química" están más relacionados con víctimas que han bebido en exceso que con agresores que han salido de casa "con una droga en el bolsillo porque quieren violar esa noche".

La droga que, con mucha diferencia, se asocia a los abusos sexuales es el alcohol. Mercè Triay, psicóloga de la Fundació Vicky Bernadet, explica que la bebida sigue siendo "un canal que usan para acercarse a otra persona". Y otra psicóloga, Sílvia Egea, del CJAS, analiza que detrás de la frase "me han puesto algo en la bebida" a menudo hay también una reacción "inesperada" ante la potencia que pueden tener las copas. "Son jóvenes, quieren cruzar límites y pueden pasarse".

Los profesionales que recogen a las chicas que han sufrido abusos coinciden en que conviene seguir explorando el modo de llegar hasta los jóvenes para trabajar sobre sus percepciones. "Tienen mucha información, demasiada", detalla Blanca Albillos, comadrona de un CAP. "Cuando trabajas en grupos con ellos saben qué tienen que decir, pero no dicen la verdad. Te sorprendes rascando para que hablen de cómo se sienten y terminas formulando tú las frases que ellos no quieren decir, es raro", reconoce.

Alba Badia, psicóloga clínica del Centre de Salut Mental Infància Juvenil (CSMIS), cuenta que a veces la inquietud de todos ellos se resume en que notan que cada vez sirven menos "los patrones antiguos" para dar consejos. "Ahora, todo va demasiado rápido".