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EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN SMOLENSK

El preferido de Napoleón

Arqueólogos franceses y rusos han hallado el cuerpo del general Gudin, fallecido en 1812

 

El día fatídico 8 Oficiales Napoleón hablan en la batalla de Smolensk, - GETTY IMAGES

MARC MARGINEDAS
31/07/2019

Durante años, miles de personas danzaron, in saberlo, sobre los restos mortales de uno de los generales favoritos de Napoléon. Un equipo de arqueólogos franceses y rusos acaba de anunciar el hallazgo, bajo los cimientos de una pista de baile de un parque en Smolensk, unos 400 kilómetros al oeste de Moscú, de lo que con gran probabilidad es el cadáver de Charles-Ettiene Cesar Gudin de La Sablonnière, un alto oficial del Ejército francés que murió en agosto de 1812, durante la desastrosa campaña militar napoleónica en Rusia y cuyo nombre permanece inscrito desde el siglo XIX en el Arco del Triunfo en París.

«Nuestros expertos trabajan ahora en Moscú con los restos hallados; después tenemos previsto realizar pruebas de ADN con descendientes directos de Gudin, que ya han aceptado colaborar», explica a EL PERIÓDICO, sin ocultar su satisfacción, Maria Katasonova, vicepresidenta del Foro del Desarrollo de Iniciativas Franco-Rusas y organizadora de las excavaciones. Todos los indicios obtenidos hasta ahora permiten concluir, con casi total seguridad, que se trata del cuerpo del general buscado, indica la historiadora. En especial, «el hecho de que fuera enterrado en solitario, la disposición de la tumba, pero sobre todo, la ausencia de la pierna izquierda», lo que concuerda con la información recogida en los archivos históricos acerca de las heridas sufridas por Gudin en el campo de batalla.

«Es un momento histórico no solo para mí, sino para nuestros dos países», declaró el aqueólogo francés Pierre Malinovski a Rabochy Put, un diario local de Smolensk. «Este proyecto tiene un importante significado no solo desde el punto de vista de histórico-cultural, sino que también se ha convertido en un elemento de la diplomacia entre pueblos», sostiene Katasonova.

De hecho, como se encarga de puntualizar esta mujer, los trabajos no se detienen con el hallazgo de Gudin, sino que continuarán en los alrededores de la población de Vyazma, a unos 100 kilómetros al oeste de Smolensk, con el objetivo de recuperar los cuerpos de decenas de soldados franceses caídos «durante la retirada» de las tropas galas en noviembre de 1812.

Compañeros de escuela

Gudin y Napoléon se conocieron durante la infancia, cuando ambos cursaron estudios militares en la Academia de Briennes. De origen aristocrático, en seguida es promovido al grado de subteniente y participa, como primera misión en el exterior, en una expedición militar a Haití. Durante las guerras napoleónicas tomó parte en numerosas campañas militares y se fraguó un enorme prestigio como comandante, en particular por sus actuaciones en las batallas que tuvieron lugar en suelo alemán. En 1809, tras la audaz conquista de unas islas en el río Danubio situadas frente a Bratislava, en la actual Eslovaquia, fue condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor.

El empeño de Napoleón de derrotar a la Rusia imperial, aliado de Gran Bretaña, truncó la vida del alto oficial cuando solo tenía 44 años. Una bala de cañón le arrancó una pierna y le hirió de gravedad la otra durante la batalla de Valutino, en el verano de 1812, justo en el momento en que la división que dirigía lograba tomar una posición enemiga. Días más tarde murió como consecuencia de sus heridas en Smolensk. Ante la imposibilidad de trasladar de vuelta el cadáver a Francia, por orden del propio emperador se le extrajo el corazón, que acabó siendo depositado finalmente en una capilla del cementerio parisino de Pere Lachaise.

Napoleón lloró

Se dice que el caudillo francés, uno de las últimas personas que lo vio con vida, lloró al conocer la noticia. «El general Gudin era uno de los oficiales más distinguidos del Ejército; era recomendable por sus cualidades morales, así como por su bravura y su intrepidez», dejó escrito en uno de sus boletines militares fechado el 23 de agosto de ese año.

Ahora, dos siglos después de su deceso en trágicas circunstancias, si las pruebas finalmente confirman el hallazgo, el general predilecto de Napoleón regresará a Francia para ser enterrado con todos los honores militares.