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SUCESO EN UNA LOCALIDAD BARCELONESA

¿Quién se ha llevado a Janet?

Un mes después de la desaparición de una vecina de Viladecans, los Mossos investigan el caso como un crimen H La mujer es una madre soltera de 39 años y con dos hijos

 

Concentración en Viladecans 8 El hermano de la desaparecida, Fernando, en el centro, pide a gritos el regreso de Janet. - GUILLEM SÀNCHEZ

GUILLEM SÀNCHEZ epextremadura@elperiodico.com VILADECANS
14/04/2019

Treinta días después, los Mossos d’Esquadra tratan la desaparición de Janet Jumillas, la mujer de 39 años que se desvaneció en Cornellà el pasado 13 de marzo, como un crimen. El caso lo lleva su Unidad Central de Personas Desaparecidas, cuyos investigadores se activan solo cuando existen sospechas que apuntan a una desaparición de origen criminal. Aunque no hay pistas claras sobre quién ha abierto el agujero en la tierra que se ha tragado a Janet, la policía catalana tiene claro que no hay ningún motivo para creer que esta madre soltera haya abandonado voluntariamente a sus dos hijos.

La familia Jumillas llegó a Viladecans (Barcelona) procedente del municipio de Torreperogil, ubicado cerca de Jaén, hace más de 50 años. El matrimonio tuvo cinco hijos. La hermana mayor, María, falleció hace casi un año y ello depositó sobre la más pequeña, Janet, el encargo de cuidar de sus padres, ambos de edad avanzada. Su madre, enferma de diabetes, tiene además un alto grado de dependencia.

La mujer que buscan los Mossos residía con sus dos hijos en el domicilio paterno del barrio de Sales de Viladecans, un vecindario de casas bajas que recibió la migración andaluza de la década de los 50, 60 y 70 y la primera remesa de población marroquí que se mudó a Cataluña a principios de los 80. Hay niños escolarizados en el municipio de origen magrebí que ya son de tercera generación. Una de las familias que desembarcó en Viladecans con maletas andaluzas fue la de los Jumillas, apellido que todos conocen en Sales.

Pluriempleada

Janet se pasaba las mañanas recorriendo arriba y abajo la calle de Cataluña con sus dos hijos, llevándolos al colegio y trayéndolos de vuelta. Paradas en el horno de pan, en la carnicería o en el quisoco de Adela, adonde consentía que se gastaran «un euro en golosinas». Janet, según los vecinos, trabajaba «de lo que hiciera falta»: de canguro de la hija de Luisa, limpiando casas o haciendo masajes a domicilio para aliviar contracturas de los vecinos. Pero su jornada incluía, además, echar una mano a uno de sus hermanos, que residía en el rellano del mismo bloque.

Los dos hijos de Janet son fruto de dos relaciones distintas y ya finalizadas. Es decir, en la actualidad era una madre soltera y pluriempleada a cargo de dos hijos, de sus ancianos padres y, con intermitencias, de un hermano. Dejar a la familia Jumillas sin Janet es dejarla sin su columna vertebral. En parte por este motivo, los Mossos han investigado a fondo su entorno más próximo en busca de enemigos. Los padres de los dos pequeños, y la última pareja sentimental de Janet —con quien regresó hace un par de años a Viladecans tras un tiempo en Jaén— también han sido objeto de interés policial.

La mujer desapareció el 13 de marzo en Cornellà. Había acudido a este municipio barcelonés para realizar un trámite en una oficina de Hacienda. Por Whatsapp, envió un audio a su sobrino Fernando subrayándole que en una media hora estaría de regreso en Viladecans para desayunar. No se presentó. Tampoco regresó a casa cuando llegó la hora de llevar al médico a su hija pequeña, que ese día se encontraba enferma y no había podido ir a la escuela. El coche, tal como había indicado a su sobrino, apareció días más tarde aparcado cerca de la oficina de Hacienda de Cornellà, sin rastros de violencia. Ni el teléfono móvil de Janet —apagado poco después de enviar aquel mensaje de audio— ni tampoco las cámaras de seguridad adyacentes a la oficina tributaria habían captado pista alguna. La mujer se esfumó en ese instante.

«¡Por favor, aparece ya!»

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Viladecans mediaron para que los dos críos fueran a vivir con uno de los hermanos. Su familia se reúne cada miércoles en la plaza del consistorio a las 20.00 horas para gritar —literalmente— que quien haya cogido a su hermana la suelte porque la echan mucho de menos. «¡Por favor, Janet, aparece ya!».