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Habla el doctor Agustín Muñoz Sanz

«Si la gripe se llamara coronavirus estaríamos todos con escafandra»

 

«Si la gripe se llamara coronavirus estaríamos todos con escafandra» - ANDRÉS RODRÍGUEZ

Guadalupe Moral
26/02/2020

Experto en enfermedades infecciosas y directo: «Estamos preocupados por que haya un infectado con coronavirus en La Gomera mientras en los hospitales extremeños ya han muerto doce personas por gripe». Habla el doctor Agustín Muñoz Sanz (Valle de la Serena, Badajoz, 1953), médico en el Servicio de Patología Infecciosa del Hospital Universitario de Badajoz y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura.

–¿Es nuevo el coronavirus?

–La familia del virus no es nueva, se conoce para la ciencia desde 1965 pero existía en la naturaleza desde miles o millones de años. Hasta ahora se conocían seis especies y esta de China es una mutación, con lo cual genéticamente es un virus nuevo pero de la misma familia. Digamos que ha venido al mundo un miembro más de la familia. El coronavirus es muy conocido, de toda la vida hemos sabido que provoca normalmente cuadros banales en niños y adultos caracterizados por infecciones respiratorias altas, los típicos catarros. Y más de un catarro de los que hemos tenido a lo largo de nuesta vida ha sido sin duda provocado por algún tipo de coronavirus, lo que pasa que no lo sabíamos. Incluso en personas con las defensas bajas o con algún problema médico serio o de mucha edad ese mismo coronavirus ha provocado infecciones respiratorias más graves, neumonía y en algún caso la muerte, pero no de una forma epidémica, sino esporádica.

–¿Y cuál es la diferencia con el coronovirus actual, el covid-19?

–Es un material genético nuevo y no hay defensas en los seres humanos frente a la nueva infección, por eso el virus se expande. Tiene unos mecanismos iniciales de trasmisión muy eficaces como es la vía respiratoria y el contacto y los aprovecha cuando encuentra condiciones epidemiológicas adecuadas a su favor, como por ejemplo, una ciudad de once millones de habitantes con unos mercados irracionales, donde existen centenas de especies animales vivas y muertas en estrecho contacto entre ellas y entre ellas y los humanos. Incluso algunos de los animales reservorio, es decir, que tienen el virus dentro sin que les provoque enfermedad desde hace millones de años. Cuando encuentran las condiciones adecuadas hacen el salto de especie, pasan al ser humano y luego están los aviones, los aeropuertos, las aglomeraciones humanas... Ese es el fenómeno visto de una forma muy elemental y clara. Luego, otra cosa es el epifenómeno mediático que ha convertido esto en un carnaval donde hay que contar cada minuto, si ha tosido un señor en Venecia o en Madrid.

–O sea, que ya ha habido coronavirus en Extremadura alguna vez.

–Con muy alta probabilidad sí. Lo que sucede es que los catarros convencionales por adenovirus, rinovirus, paramixovirus, coronavirus... no tienen tratamiento salvo un pañuelo, un paracetamol y paciencia y no se estudian, no se hacen análisis y no conocemos la epidemiología.

–¿Hay motivos reales para la alerta o estamos siendo demasiados alarmistas con este asunto?

–Creo que la humanidad está viviendo un momento realmente preocupante en el que todo el mundo sabe de todo y con Internet en la mano opina. Eso es muy loable, pero hay saber de qué se opina y quién informa. Esto es un desmadre que no hay quien lo controle respecto a los virus, a la economía, al terrorismo... Pero al margen de esto sí hay que decir, visto con una cierta prudencia, que es una infección nueva de un virus nuevo y no sabemos qué puede ocurrir. Lo que sí sabemos es lo que ha ocurrido en otras ocasiones cuando ha habido multitud de epidemias por otros virus y bacterias de las que hemos aprendido mucho. Y algunas todavía se ignoran como ocurre con una gran epidemia mundial de sífilis que hubo en el siglo XV y de la que cinco siglos después no sabemos realmente dónde empezó. Pues si hay dudas con eso, con las capacidades que tenemos hoy, imagínese una cosa que ha empezado el pasado diciembre, por lo tanto hay que ser prudente.

–¿Qué puede ocurrir?

–Cabe la posibilidad de que este virus se expanda, se adquiera una inmunidad natural como ha ocurrido toda la vida con el sarampión, la varicela, la rubeola y la gripe, o bien que haya una catástrofe. Pero yo creo que no hay datos hoy para apuntarse a un sitio u otro. Quienes conocen el tema deben dar información veraz sin engañar a la población, sin ocultar datos y a partir de ahí no hay más que decir y a ver por dónde van los acontecimientos. Lo demás es la feria que está ocurriendo y evidentemente eso ya no hay forma de pararlo.

–¿Puede que las dudas sobre los datos estén generando tal «feria»?

–Ahí entramos en el campo de la política y la economía, con lo cual la contaminación ya es tremenda. Pero una cosa es el daño a la economía, que es incuestionable, otra cosa es la política y otra la infección en sí. Estamos hablando de una infección vírica no grave, bastante contagiosa pero mucho menos que otras. El sarampión es infinitamente más contagioso, estaba casi erradicado y ahora mismo hay una epidemia de sarampión mundial que afecta a muchas personas y ha causado muertes. Y este coronavirus, como cualquier otra infección, va a cobrarse indudablemente una cuota de muertes. Pero es que en este momento en hospitales de todo el mundo está muriendo gente por infecciones que conocemos hace mucho tiempo y no crean este grado de alarma. El mejor ejemplo es la gripe.

–Y van ya doce muertes por gripe en la región esta temporada.

–Piense que en lugar de llamarse gripe se llamara coronavirus, pues estaríamos todos con una escafandra y sin embargo no le hacemos caso. Pero lo grave, además, es que para la gripe hay una vacuna que es eficaz en un 70% y si analiza los datos de los fallecidos el 80% o 90% no se ha vacunado. Estamos muy preocupados por el coronavirus y a lo mejor tenemos la gripe en el carnaval de Badajoz.

-¿Nos estamos preocupando en exceso entonces?

–Es un desmadre, pero tampoco hay que quitarle importancia. Es un virus nuevo y cualquier persona sensata debe tener cuanto menos precaución y sobre todo las autoridades. Porque no sabemos hasta dónde va a llegar. Por tanto, prudencia. Llegará un punto que el virus tendrá tendencia natural a ir dulcificándose y amainando y cuando cree una inmunidad natural en la colectividad se apagará y quedará en alguna zona endémico.

–Pero en poco tiempo se habla de más de 80.000 contagios...

–También hay que tener cuidado a la hora de analizar los datos, porque la simple modificación de un criterio por parte de las autoridades puede variar mucho la cantidad de afectados. En realidad nadie sabe cuántos hay. Puede que ahora mismo haya gente con el virus en la nariz que no presenta síntomas y lo está propagando, esa es la realidad epidemiológica. Pero claro, amedrentarnos por esto significa que no podemos movernos de la escafandra, porque eso ocurre también con el ébola, la sífilis, el virus del sida, con la gripe... Lo que realmente tiene que saber la sociedad es si nuestro sistema sanitario está preparado para enfrentarse a un evento de estas categorías y la respuesta no la tengo yo.

–¿Qué precauciones podemos tomar para evitar este virus?

–Llevar una vida saludable, una dieta saludable, consumir nada o poco tóxico, sobre todo el tabaco que es un gran enemigo de las vías respiratorias y pone al fumador en riesgo de que cualquier infección banal se convierta en una catástrofe, y tener una higiene normal. Hay que lavarse las manos, pero no ahora porque venga el coronavirus. Tampoco perder el sentido común.

–Las mascarillas están prácticamente agotadas...

–Estoy viendo cantidad de fotos de gente con mascarilla pero sin taparse la nariz. Eso es absurdo. Se agotarán las mascarillas pero poner dos algodones en los agujeros de la nariz es otro filtro igual. Creo que no hay que desmadrarse. Si en un momento determinado las autoridades sanitarias de nuestra zona indican que estamos en nivel de epidemia, pues lavado más frecuente de manos, huir de lugares masificados, evitar los tóxicos y si tienes mascarilla te la pones, pero la gente que conviva con un paciente. El concepto contacto de la OMS para las enfermedades de trasmisión respiratoria requiere una proximidad menor de un metro, así que no tiene sentido que si hay un señor con una meningitis meningocócica en Badajoz, como pasó hace unos años, se pongan mascarillas en Cáceres. Eso lo hace el pánico, el miedo, la incertidumbre y es lo que hay que combatir con información y serenidad. Porque cuando acabe el coronavirus le aseguro que tendremos otro problema.

–¿Es más grave el virus en personas con factores de riesgo?

–Es una infección respiratoria y se aprovecha de las personas que tienen las defensas bajas, de fumadores, de bronquíticos crónicos o gente con problemas pulmonares, inmunodeprimidos en general, VIH... En estos momentos varias universidades americanas están estudiando un modelo matemático que pone en evidencia la oportunidad que tiene este virus, como otros, de asociarse a otros problemas médicos para multiplicarse.

Luego lo más interesante es el factor medios de comunicación y redes sociales. Estas infecciones se aprovechan del desastre de comunicación que existe en este momento y favorece la difusión de este problema de forma brutal. Un ejemplo: en un país de Latinoamérica hubo una epidemia de dengue en 2005, hicieron vacunas pero hubo críticas sobre sus efectos y en otra epidemia de dengue en 2017 la gente se negó a vacunarse. Entonces el sarampión aprovechó esa inmunidad y se incrementó a costa del dengue. En este momento puede estar ocurriendo que el coronavirus esté aprovechando la oportunidad con la gripe. Esto es un fenómeno dinámico complejísimo y el analísis requiere mucha paciencia, estudio y tranquilidad.

–La OMS habla de epidemia y no descarta la pandemia. ¿Qué supone?

–Son criterios artificiales que tienen que tener las autoridades sanitarias para calibrar la dimensión de un problema. Pero en realidad no hay una epidemia, hay muchas epidemias que están ocurriendo a la vez en distintos sitios. Cuando afectan a un determinado número de países y se ven ya las certezas del contagio interhumano alejado del foco original, de la zona cero, pues la OMS aplica el criterio de pandemia, que tiene una repercusión mundial brutal. Y en realidad esto ya es una pandemia, porque aunque no haya afectado a todo el mundo ya hay numerosos países y está demostrado el contagio humano. Faltará que llegue a tres países europeos más o que entre en África. Pero yo creo que a efectos prácticos esto es una pandemia. No obstante, entre epidemia grande o pandemia hay un matiz puramente burocrático, pero la OMS terminará usando ese término porque, por otra parte, es también una forma de presionar para pedir dinero e investigar en este sentido.

–¿Veremos algún caso de covid-19 en Extremadura?

–Lo difícil es que no lo veamos, pero puede ser. Extremadura tiene unas condiciones sociosanitarias muy peculiares. Población rural, dispersión, la ciudad más grande tiene apenas 150.000 habitantes, sin aeropuerto internacional... desde el punto de vista ecológico los virus no lo tienen bien en nuestra comunidad. Pero puede entrar por Sevilla, Madrid o Lisboa y en tres horas estar en Badajoz. Los virus necesitan aglomeraciones para expandirse y nunca antes teníamos tantas, ni tanta facilidad de viaje... esas cosas son novedosas. Es un fenómeno complejo, dinámico y muy interesante que no se puede explicar ni en una tertulia ni en una entrevista. Por eso hay que ser prudente, informar sin alarmar pero sin perder la perspectiva de que es un problema nuevo. Hay gente muy preocupada porque hay un infectado en La Gomera mientras en el Perpetuo Socorro se han muerto ya cuatro personas de gripe.

–¿Se debe controlar a aquellos que regresan a Extremadura desde puntos calientes como el norte de Italia?

–Es una pregunta magnífica para el consejero de Sanidad.

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