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Cronología de lo ocurrido

Siete días privados de libertad en el Playa de Bakio

 

La familiar de uno de los tripulantes del barco muestra una foto del Playa de Bakio. - Foto: AP

EFEEFE 26/04/2008

El cautiverio de los 26 tripulantes del atunero congelador Playa de Bakio se prolongó durante siete días hasta que, finalmente, han sido liberados hoy en Somalia de los piratas que les habían privado de sus derechos.

Este barco del País Vasco fue asaltado con lanzagranadas por cuatro personas mientras faenaba a 250 millas de la costa de Somalia, en aguas internacionales, el pasado 20 de abril.

La embarcación sufrió algunos daños pero éstos no impidieron que pudiera continuar navegando bajo el control de los secuestradores, con trece tripulantes de origen africano y otros tantos españoles, cinco de ellos procedentes del País Vasco y ocho de Galicia.

El Gobierno empieza a actuar

El mismo día del apresamiento, el Gobierno anunció que la fragata Méndez Núñez, que se encontraba en el Mar Rojo, se dirigía a la zona del asalto.

El segundo jefe del Estado Mayor de la Defensa coordinó las gestiones que realizaban los ministerios de Asuntos Exteriores, de Defensa, y de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, mientras la embajada de España en Kenia, con jurisdicción en Somalia, inició los "contactos" con las autoridades de la zona.

Al día siguiente, el 21 de abril, el patrón del barco aseguró que la tripulación se encontraba bien y adelantó que podrían estar dirigiéndose a la ciudad de Obbia, en el nordeste de Somalia.

Milicia somalí

La llamada fue atendida inicialmente por uno de los secuestradores, que en un inglés rudimentario explicó que los asaltantes pertenecen a la milicia somalí y aseguró que, cuando recibiesen el rescate, no habría problemas.

El Gobierno creó una célula de seguimiento e información presidida por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán, y militares españoles y de la OTAN intercambiaron información de forma permanente.

El Ejecutivo confirmó además que no había ningún herido entre la tripulación del pesquero, información corroborada después por Amadeo Álvarez, uno de los tripulantes. Horas antes, el director del Programa de Asistencia a Navíos del Este de África, Andrew Mwangura, había informado de que podía haber al menos un herido en el barco.

Al mismo tiempo, la Unión Europea expresó su preocupación y apeló a la cooperación internacional.

El 22 de abril, Mikel Arana, uno de los pescadores retenidos, señaló en llamada telefónica a su padre que habían subido al barco nuevos asaltantes, por lo que el grupo de secuestradores se elevaba a diez personas que utilizaban "técnicas militares".

El pescador confirmó que el banco estaba fondeado frente a la costa somalí e indicó que toda la tripulación, salvo el capitán y el jefe de máquinas, estaban confinados en el comedor, y que les estaban tratando "bastante bien".

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, afirmó entonces que la liberación de los secuestrados pasaba por "la premisa esencial" de no poner en peligro sus vidas.

El Gobierno envió a Mogadiscio al embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, para intentar acelerar la solución del secuestro y mantuvo conversaciones con Francia y EEUU, que prestaron "colaboración técnica". La OTAN hizo pública una declaración de condena.

Debate sobre la piratería

El 23 de abril, el embajador de España en Kenia llegó a Mogadiscio y el Ejecutivo envió a Djibouti un avión de reconocimiento con capacidad de vigilancia y control de los autores, al tiempo que promovió un debate en la UE sobre la piratería en el Océano Índico, que se celebrará el 29 de abril.

Un día después, el capitán del barco aseguró a los familiares que estaban bien mientras continuaban las gestiones del embajador español en Kenia, que se reunió por segunda vez con el primer ministro somalí, Nur Hasan Husein.

La Administración informó de que continuaba con su esfuerzo diplomático, político y de disuasión para resolver el secuestro. El embajador español ante la ONU, Antonio Yáñez-Barnuevo, comunicó oficialmente al Consejo de Seguridad el caso del Playa de Bakio para que lo tuviera en cuenta en la elaboración de medidas en contra de la piratería en esa región de África.

Ayer la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, informó de que estaban trabajando "en todos los terrenos y con todos los recursos" para resolver cuanto antes el secuestro del pesquero, por lo que confiaba en una "pronta y satisfactoria resolución".

De la Vega, quien presidió la comisión de coordinación y seguimiento del secuestro, se expresó así en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros.

La vicepresidenta envió un "mensaje de confianza" a los familiares y amigos de los tripulantes del Playa de Bakio que, por fin, regresarán a sus hogares tras una semana de secuestro.

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