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CRÓNICA DE LA CORRIDA DE AYER DE LA FERIA DE DON BENITO

Los tres toreros por la puerta grande

 

Emilio de Justo, José Garrido y Leonardo Hernández, a hombros en la corrida de feria de Don Benito. - ANTONIO CASTAÑARES

Antonio Castañares Antonio Castañares
10/09/2019

Tarde triunfal, o tal vez triunfalista, la que ayer se vivió en Don Benito. Encierro muy a modo el que se lidió, pues manejable en exceso permitió una lluvia de orejas, once en total. Lució Emilio de Justo como torero enclasado que es, que atesora un gran concepto del toreo y supo tapar los defectos de dos astados muy bajos de raza, pero con los que se sintió. José Garrido, bien con el capote, tiro de efectismo ante su primero y citó a recibir al sexto. Y Leonardo Hernández, muy acertado con los rejones de muerte, tuvo dos toros fáciles, de embestidas acompasadas que le permitieron pasear cuatro apéndices.

Astiblanco, terciado, muy en Murube el toro que abrió el festejo, de acompasado galope. Pronto aquerenciado en tablas, Leonardo Hernández lo templó con la grupa a favor de esa querencia. Toro manso pero hacía honor a su encaste en cuanto a su forma de galopar. Tercio de banderillas en el que lució el conocimiento. Buenos los embroques y los remates. Un rejón de muerte y dos orejas.

Alto, con muy poca cara y feo el segundo de Leonardo. Tenía fijeza y el celo suficiente para que el rejoneador prodigara el quiebro en los medios. Toro a menos pero lo sostuvo para llevar a cabo un tercio con conexión con los tendidos. Tanta hubo que le pidieron el rabo, que no concedió el presidente.

Bajito y terciado, abrochado de pitones el primer toro del lote de Emilio de Justo, al que toreó a la verónica con gusto, buena la media verónica de remate. Un puyazó, empujó el animal sin acabar de humillar y muy bello quite por delantales, otra vez con la rúbrica de esa media personalísima.

Brindís al equipo medico encabezado por el doctor Sánchez Barrado. Comienzo de faena llevando al astado hacia delante sin obligarlo. Elegantísmo, corría la mano a media altura, componiendo una figura que dice mucho por la verticalidad de la que hace gala este torero y por cómo torea con la cintura. Tres tandas con la diestra, magníficos los de pecho. Al natural, sosería del de Sánchez Urbina, temple del torero. El de Torrejoncillo muy por encima de un animal que dijo poco.

Chico pero reunido el quinto, al que recibió Emilio de Justo con lances rodilla genuflexa echando el capote al suelo. Muy bella la media y saleroso el galleo por chicuelinas. Quite del sobresaliente, Guerrita Chico, delantales bien tirados rematados con una media achenelada.

Toro que en la muleta de De Justo tenía nobleza pero no humillaba ni tenía empuje. Buen planteamiento del torero, no se dejaba tocar la tela, corría la mano con limpieza y llevaba a un animal cosido con alfileres en cuanto a celo. Con colocación y temple desgranó una faena y tapó los defectos del burel.

Muy terciado el tercero, al que José Garrido recibió a la verónica para seguir por delantales. Embestidas desiguales y lances a los que faltó ajuste.

Inicio de faena bello, doblones efectivos Toro que iba y venía, humillaba poco y tardeaba, sin profundidad en su embestida. Faena larga de Garrido, llevando al burel a media altura y al final en la corta distancia. Desplantes finales a favor de los tendidos y dos orejas muy generosas.

Mas toro el sexto, bizco del pitón izquierdo, que tuvo buen son en el capote de José Garrido, lances delicados a la veronica.

Comienzo de faena desde los medios de rodillas, tres muletazos y el del desprecio. En redondo con la diestra, buen toro, muletazos ligados. Faena a menos porque se rajó el burel, muy bien rematada con una estocada recibiendo.

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