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El Yantar de Cáceres: recetas de la abuela que triunfan

 

Pablo Jiménez, en El Yantar de Cáceres. - J. VENTURA

09/03/2018

Las recetas de la abuela, en un panorama donde parece que solo la alta cocina puede reinar, tienen su máxima expresión en El Yantar de Cáceres, un nuevo y muy recomendable espacio donde desayunar, tapear, almorzar o cenar. El Yantar de Cáceres -en avenida Pierre de Coubertín, 34- es fruto de las manos y el talento de Pablo Jiménez Pérez, un amante de la gastronomía que ha decidido poner en marcha su gran sueño, que ahora toma forma en este coqueto y acogedor bar-tapería-restaurante.

El alma mater de El Yantar de Cáceres tiene una extensa experiencia en el sector y dos carreras universitarias, pero su pasión por los fogones le ha llevado a poner en marcha este espacio donde dar rienda suelta a su creatividad. La cocina es su pasión desde que de pequeño veía a su madre entre pucheros. Con el tiempo viajó y aprendió mucha técnica, especializándose en la cocina tradicional, la de toda la vida, realizada con mimo y cariño.

En la carta -que evolucionará conforme a las estaciones- destaca como especialidad un exquisito jamón de cebo de campo. Para desayunar, recomendamos el Desayuno Yantar, con café, zumo de naranja recién exprimido, la tostada con pan de Torreorgaz y jamón, con aceite de oliva virgen extra (3,60 euros). «Los fines de semana incluso hay que reservar para comer o cenar. Y eso se debe a que todo el producto es natural. Carnicería, pescadería y frutería se compra a diario en los establecimientos del barrio», explica Pablo Jiménez.

El bar ofrece toda la gama de Cerveza Estrella Galicia y cerveza sin gluten, además de pan sin gluten para celíacos. Recomendamos los secretos y lagartos ibéricos, que son una exquisitez y el café de la casa, cien por cien natural. Otro de los atractivos de la carta son los arroces, una de las especialidades del chef, a precios asequibles. Para rematar, los postres caseros: las torrijas, la tarta de queso, panacota, serradura portuguesa o mouse de limón… La decoración está inspirada en los antiguos comercios de pueblo, en homenaje al abuelo del propietario que también tenía buenas manos para la cocina. De casta le viene al galgo.

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