+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

«Durante ‘OT’ normalizamos cosas como la bisexualidad»

 

INÉS ÁLVAREZ
26/08/2019

Su perfección le llevó a despuntar como favorita durante toda la edición de OT 2018, pero quedó en tercer lugar. Algo que no le preocupa, porque la carrera, dice, empieza después. Pese a sus 20 añitos (o por eso), Natalia Lacunza lo tiene todo claro. Siempre lo ha tenido. Y defiende su bisexualidad sin ánimo de ser referente. Ha publicado su primer disco, Otras alas, con letras suyas. Muy propias de una «sad girl».

–Al final quedó tercera en ‘OT’.

–Lo importante es cómo lleves tu carrera. Ni ganar ni ser la última garantiza ni determina nada.

–¿Cómo llegó ahí?

–Fue algo instintivo. Dije: «Voy probarlo, porque tengo la sensación de que será bueno para mí». De OT 2017 lo que más me había gustado era la formación tan intensa y comprimida. Sentí algo con Operación Triunfo, como un imán.

–¿Sintió la llamada?

–Sí (ríe). Y aprendí muchas cosas. A convivir con gente desconocida, a trabajar bajo presión, a seguir unas reglas muy estrictas, a tener una rutina, a ser superconstante… Y a cantar, obviamente. Antes de entrar en OT, no sabía lo que podía hacer con mi garganta y Mamen Márquez me rompió los esquemas.

–Pero no le llamaba Eurovisión.

–No es que no me apeteciese. Pero representar a tu país es una responsabilidad muy grande y yo no me sentía preparada. Y es mentira que hiciéramos boicot.

–¿Qué busca con su disco?

–Quería experimentar. Nunca había trabajado con un equipo profesional. Es un trabajo duro y supercontrolado. Y salió fluido. Conseguí comunicar lo que llevaba en la cabeza. Cada canción está hecha por un productor distinto, pero todas tienen un hilo conductor. Estoy supercontenta.

–Las letras, que son suyas, exudan sentimientos de tristeza y enfado.

–En todas hay un trasfondo de energía negativa.

–¿Corresponde a una época?

–Sí. De sentimientos muy diversos, de subidas y bajadas, de enfrentarte a situaciones nuevas que a veces te hacen sentir contenta y otras son desconcertantes. Como soy una intensa, una sad girl, era de esperar que ese fuera mi estilo.

–En una de las canciones habla de «otras alas». ¿Para volar, para sentirse más libre?

–Va de que por mucho que la vida me zarandee o algo me haga sentir muy sola, enfadada, despechada o confusa, debo ser fiel a lo que siento y quiero.

–Hay mucha fauna siniestra: la tarántula, la gata negra…

–Lo sé, pero es involuntario. Los animales parecen seres muy puros y, como no hablan, transmiten su personalidad muy directamente. Me inspiran mucho.

–«Soy una gata negra», dice.

–Solo es una metáfora. Aunque a veces tengo mi mala leche.

–Yo veo una imagen sensual.

–Puede ser. Siempre me han atribuido una imagen más agresiva de lo que soy. Quizá porque soy alta, tengo el pelo negro, tatuajes y parece que soy borde... Pero no soy así. De hecho, me gustaría ser más gata negra.

–Uno se preguntaba quién sería esa Olivia de la canción y resulta que es su alter ego.

–Sí. Olivia habla de cuando te encuentras con una persona que había desaparecido de tu vida sin importarle cómo te habías quedado y te dice: «¡Hombre, Natalia! ¿Qué tal estás?» Y piensas, cómo te cuento todo lo que ha pasado. Le escribo a alguien en quien me habría gustado haberme convertido pero no soy, porque soy la misma tonta de antes.

–Hábleme de las colaboraciones que hay en ‘Otras alas’.

–A Álvaro (Guitarricadelafuente) le conocí en un momento de análisis, y escuchar su música me rompió todos los esquemas. Me traspasó el corazón. ¡Qué flechazo más grande! Y con Marem Ladson conectamos. Hablamos sobre todo del papel de la mujer en la industria de la música, y lo que significa ser una artista femenina con un producto 100% tuyo. Porque a veces se da una imagen, pero ¿quién lo controla todo?

–En ‘OT’ decía que era rara…

–No en esos términos. Pero me refería a que siempre he tenido muy claro lo que quiero y lo que siento hacia las cosas, desde pequeña. Me he dejado llevar mucho por el instinto. Y mis padres, crean o no que estoy tomando una buena decisión, me han dejado siempre hacer.

–Muestra más madurez con 20 años que muchos con 30.

–Cada uno tiene su proceso y su propio ritmo.

–Se habló mucho de su su flirteo con Alba Reche en ‘OT’.

–Yo no era muy consciente de que la gente lo estaba viendo así. Me di cuenta una vez fuera. Al salir, me creaba rechazo ser una persona mediática, pero estoy orgullosa de nosotras por haber hablado de cosas que no se escuchan en la tele pública. Era necesario.

–Dieron normalidad a cosas que podrían crear morbo.

–Es que si dan morbo es porque hay un estigma. A mí me han preguntado si había hablado abiertamente de mi bisexualidad por militancia. Y no. Yo no tengo nada que ocultar, me parece un tema supernormal que debería visibilizarse más. Voy contra el menosprecio y el rechazo hacia personas por ser lo que son y amar lo que aman, porque no es algo que se elige, sino una característica más de tu persona.

–No pretende ser un referente.

–No. Ser un referente es una responsabilidad muy grande.

–Es joven, aún puede soñar. ¿Cómo quiere que sea su carrera?

–Yo lo que quiero es sentirme satisfecha. Y poder comer, claro.

–¿Y su vida?

–Quiero dejarme fluir y sentir que hago algo con mi vida. ¿En qué se manifestará? No lo sé. Igual acabo vendiendo flores si así soy feliz.