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«En el concurso he aprendido a canalizar mi energía»

 

Marta Verona, ganadora de ‘Masterchef 6’ (TVE-1), con su trofeo. - JON ARRILLAGA

INÉS ÁLVAREZ
11/07/2018

Entró en ‘Masterchef 6’ (TVE-1) como un torbellino, y, hasta que no empezó a cocinar, uno pensaba que con tanta energía sin canalizar no podría concentrarse. Y lo consiguió: controlar su personalidad, ser una alumna excelente... y ganar. Marta Verona, nutricionista madrileña de 23 años (hermana del ciclista profesional Carlos Verona), gracias a su menú de recetas tradicionales elaboradas con las técnicas más sofisticadas podrá hacer realidad su sueño: aprender mucho de cocina. Su mayor premio.

–Decía que sería igual de feliz si ganaba su adorada Ketty.

–Sí. De hecho, la final la vimos juntas.Nos queremos mucho, somos como hermanas. Ketty ha sido un apoyo, y he ganado en gran parte gracias a sus consejos, a la calma que me ha aportado cuando lo necesitaba.

–Le honra cómo ayudaba a sus compañeros en la semifinal.

–He ido con una máxima durante todo el concurso que me ha hecho avanzar mucho: competir contra mí misma, no contra los demás. No concibo ganar fastidiando.

–Con el máster ganado como duelista ya se conformaba…

–Porque mi motivación para entrar era al Basque Culinarie Center. Mi premio era aprender.

SEnDSin que se lo pagaran sus padres…

–Decidí estudiar Nutrición primero y, luego, pagarme el máster. Trabajaría por la mañana y estudiaría por la tarde. Pero nunca imaginé que iría allí por haber ganado Masterchef.

–¿Cúando pensó en participar?

–Desde ‘Masterchef 3’ mis compañeros -la gente que vive conmigo, a quienes cocino-, me decían que tenía que apuntarme. Entonces, este año, que es un punto de inflexión en mi vida, porque acabo la carrera de Nutrición, pensé: ¿y si me apunto y tengo suerte? Aunque no creo en la suerte, sino en el trabajo y en el esfuerzo.

–Al entrar se le veía muy espontánea, parlanchina, desbocada… Uno pensaba si lograría concentrarse…

–Recuerdo lo primero que me dijo Jordi cuando me dio el delantal: «Veo imposible que seas ordenada en la cocina». Y, entonces, mi cruzada personal en Masterchef ha sido aprender a canalizar mis nervios y mi energía, a concentrarme y a ser muy eficiante. Además del culinario, me llevo un aprendizaje personal impresionante.

–Sus padres no la reconocían…

–Llevaba tres meses sin verles y mi padre dijo: «Lo que Marta tenía que haber madurado en tres años lo ha hecho en tres meses». Masterchef te pone en unas situaciones tan extremas…

–Y la de técnicas que aprenden…

–La evolución se ve. Venían profesores de la Basque a darnos clase y luego practicábamos en la cocina de la casa.

–Pasó directa a la final y no pudo cocinar para otros ganadores. ¿A quién le habría gustado sorprender?

–A Carlos Maldonado, de Masterchef 3, porque me enganché a este programa viéndole cocinar.

–Dijo que haría la pelota a los profesores… ¿Se la hizo al jurado?

No. Pero yo soy una persona que expresa mucho sus sentimientos, y eso se puede confundir con ser pelota.

–Jordi Cruz le dijo en la final cosas preciosas… No fue así antes…

–Claro, pero las críticas constructivas de Jordi me han ayudado mucho a evolucionar. Para mí ha sido el momento más bonito de Masterchef.