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«Lo que más nos gusta de esta serie es que no juzga»

 

Las actrices Irene Arcos (izquierda) y Verónica Sánchez llevan el peso de la trama de ‘El embarcadero’. - MOVISTAR+

BEATRIZ MARTÍNEZ
08/02/2019

Las actrices Verónica Sánchez, en el papel de Alejandra, e Irene Arcos, como Verónica, son los dos extremos de un triángulo amoroso que se cierra con el personaje de Óscar (Álvaro Morte) en El embarcadero, una serie de Movistar+ que va mucho más allá de un habitual drama romántico.

–¿Qué es ‘El embarcadero’?

–Verónica Sánchez: Es muy difícil de contestar, porque lo que se intenta es precisamente escapar del estereotipo. Hay una mezcla de géneros muy interesante: es un drama romántico y tiene elementos de thriller. Creo que intenta buscar otra manera de contar las cosas. En ese aspecto, creo que lo importante es que sorprende.

–Hábleme de su personaje, Alejandra, cuando su marido se ha suicidado y descubre que tenía una doble vida con otra mujer.

–V. S.: Es como un viaje iniciático, pero a los 40. Alejandra es una mujer que ya ha pasado por muchas cosas, pero, de pronto, tiene que replantearse todo lo que ha experimentado. Es un camino de autodescubrimiento, de madurez hacia otra versión de sí misma. Cuando tenemos 18 años, parece como si estuviéramos obligados a decidir cuál será nuestro camino, pero a veces la vida te tiene reservado un revés y tienes que empezar de nuevo de cero.

–También es fundamental la forma en la que se va descubriendo al personaje de Verónica.

–Irene Arcos: Creo que el viaje interior lo hacen todos los personajes. El espectador lo ve todo a través de los ojos de Alejandra, pero, a medida que avance la serie, mi personaje, que en un primer momento podría ser considerado como su antagonista, tendrá muchos más puntos en común de lo que pensaban. E iniciarán una relación entre ellas bastante sorprendente, porque, aunque parezca que estas dos mujeres se van a tirar de los pelos por un hombre, no va a ser así, sino todo lo contrario, porque están unidas por el sentimiento de pérdida, de dolor. Es un vínculo muy poderoso que hace que entre ellas se cree una relación.

–La serie dibuja dos tipos de mujer. Una conectada con la naturaleza, instintiva; la otra, con la ciudad y muy cerebral.

–V. S.: Son dos maneras de ser, pero no dos tipos de mujer. Óscar estaría entre esos dos mundos, entre la parte racional, ordenada y la salvaje.

–Es una serie de personajes femeninos que llevan el pulso.

–V. S.: Es una serie en la que las mujeres movemos la acción, sí, que es lo que nos gusta. Estamos muy acostumbrados a que los hombres sean los motores de la acción en la ficción y la mujer sea reacción. En este caso, es todo lo contrario.

–Uno de los misterios de la serie es intentar entender por qué Óscar llevaba esa doble vida.

–V. S.: Lo que nos gusta de la serie es que no juzga. Plantea una situación que está socialmente mal vista, pero, en vez de condenar, lo que hace mi personaje es no dejarse llevar por los demás e intentar averiguar cómo su marido, que la quería, pudo engañarla así. No es una situación normal, pero precisamente por eso nos ha obligado como intérpretes a salir de la zona de confort, porque a nosotros mismos nos costaba entenderlo. Y al espectador, igual.

–I. A.: Lo importante es que no pretende adoctrinar ni decir lo que está bien o mal. Simplemente, se muestra una realidad que parte de emociones complejas que tienen que ver con los sentimientos.

–El tratamiento del sexo es fundamental en la serie, ¿cómo lo abordaron?

–I. A.: Era importante mostrarlo de manera directa, porque si hablamos de pasión verdadera, no íbamos a ver a dos personas tapadas con sábana. Creo que se retrata de una forma muy bella, no es nada obsceno ni vulgar, tampoco morboso. A nivel físico, es cierto que te sientes expuesta, no había rodado nunca escenas así, pero al final fue muy fácil porque el equipo nos cuidó mucho.

V. S: En la serie la sensualidad y el erotismo eran importantes, la sensorialidad. Pretende que reconectemos con nuestros sentimientos. Esa era la intención. Por eso está rodada con cámara al hombro, a través de planos secuencia, lo que nos permitió a los actores que nos moviéramos de forma muy libre. Recurrir al artificio para las escenas de sexo hubiera jugado a la contra del espíritu de la serie.