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«Me ha sorprendido el talento de Terelu»

 

Belén Cuesta es Magüi en ‘Paquita Salas’. - tamara arranz

MARISA DE DIOS epextremadura@elperiodico.com MADRID
13/07/2019

Belén Cuesta (Sevilla, 1984) sabe bien lo que es prepararse un personaje mientras trabaja en un bar, algo que ha retratado una de las series en la que participa, Paquita Salas. Tras la barra coincidió con Javier Ambrossi, uno de los creadores de esta comedia en la que la actriz interpreta a la asistente y confidente de Paquita, la carismática representante chapada a la antigua que ha tenido que aprender a desenvolverse en un mundo marcado por las nuevas tecnologías. Pero esta temporada, Los Javis le han hecho un regalo a Belén explorando nuevas facetas del personaje de Magüi.

–El tercer episodio de esta tercera temporada de la serie está totalmente dedicado a su personaje, Magüi.

–Sí, nos enseña dónde está Magüi, que está intentando sobrevivir y adaptarse a un nuevo trabajo del que desconoce totalmente todo y en el que no se siente a gusto. Pero ella sigue luchando por ese carácter que tiene de intentar hacer las cosas bien.

–El capítulo sirve también para descubrir nuevas facetas de Magüi, a la que vemos más desinhibida que nunca.

–Es que Magüi está pasando por una época muy rara. Está muy bien lo que hacen esta temporada Los Javis de indagar y ver de forma más profunda lo que le pasa no solo a Paquita y Magüi, sino también a más personajes. Y que la serie no se quede solo en el humor, aunque también tiene que estar y es maravilloso para curar toda esa parte más emocional.

–¿El personaje de Belén de Lucas, al que da vida Anna Castillo, está basado en usted? Porque ambas trabajaban de camareras mientras hacían cástings para conseguir algún papel.

–Sí y no. Sobre todo está basado en Javier Ambrossi, que empezó como actor y luego fue descubriendo que le interesaba más estar al otro lado de las cámaras. El personaje de Belén de Lucas tiene de mí, aparte del nombre, que estuvo trabajando en el bar que, además, era el mismo en el que estuvimos de camareros Javi y yo. Creo que ellos han querido poner en ese personaje nuestra historia, pero también un poco la de todos nosotros.

–¿Qué ha supuesto Magüi para usted?

–Un regalo absoluto, porque, sobre todo, me ha permitido hacer humor, que me encanta, desde un punto muy cómodo y seguro para mí. Porque mis compañeros son mis amigos, así que uno se siente más seguro trabajando porque hay más confianza. Además, me ha permitido estar en una plataforma tan grande como Netflix y que se pueda ver mi trabajo fuera. Así que ha sido un privilegio que me ha dado muchas cosas a nivel laboral y, principalmente, emocional.

–¿Cómo ha sido tener como jefa a Bárbara Valiente, a la que interpreta Terelu?

–Una maravilla. A mí Terelu no me ha sorprendido para bien, sino para superbien, tanto su talento como su persona. He descubierto lo cercana, cariñosa y amable que es. Y, luego, ha entendido rapidísimamente lo que tenía que hacer y el código que tenía que usar y ha venido con los brazos abiertos a darlo todo. Ha sido de las mejores cosas de esta temporada.

–¿Es cierto que en la serie tienen un guion, pero luego Los Javis no se lo dejan aprender para que todo sea más natural?

–Hay un guion y está muy claro lo que va a pasar en cada capítulo, en la totalidad de la serie y hacia dónde evoluciona cada personaje. Pero luego, en el rodaje, los Javis se permiten el lujo de jugar y puedes preguntarles si puedes utilizar algo. Y en la parte que rodamos hablando a cámara, normalmente el guion es más pequeño de lo que sale después, te dan cinco páginas de texto y grabas cinco horas de cámara que luego dejan en un minuto. Así que hay libertad para que salgan más cosas de las que estaban escritas, aunque respetando siempre la historia, lo que va a pasar y hacia dónde quieren ir.

–¿Cree que la serie retrata bien el ‘show business’ español, aunque todo esté muy exagerado?

–Tampoco te creas que está tan exagerado, siempre hay cosas más fuertes, absurdas y ridículas de las que cuenta la serie. Está hecho en clave de humor, pero no me parece algo muy alejado de la realidad. De hecho, es un poco una autocrítica para reírnos de las cosas de este mundillo, en el que no todo es brilli brilli.