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LA GANADORA DE ‘MASTERCHEF CELEBRITY’

Tamara Falcó acaba con los prejuicios que le perseguían

La hija de Isabel Preysler gana ‘Masterchef Celebrity’ y echa por tierra su fama de ‘niña pija’

 

Tamara, con Isabel Preysler, Mario Vargas Llosa y su hermana Xandra. - RTVE

Tamara Falcó, sonriente y feliz, con el trofeo de ganadora de ’Masterchef Celebrity’, ayer en Madrid. - JOSÉ LUIS ROCA

JUAN FERNÁNDEZ epextremadura@elperiodico.com MADRID
29/11/2019

El día que se supo que Tamara Falcó Preysler (38 años) participaría en la cuarta edición de Masterchef Celebrity (TVE), sus haters, que los tiene en legión por ser quien es, afilaron sus pulgares para cargar sobre ella sin compasión por tierra, mar y redes sociales. De alguien que solo había pisado la cocina de su casa para servirse un vaso de agua y que representaba la encarnación del espíritu pijo, se esperaban entretenidas catástrofes con cara de circunstancias rodeada de sartenes.

Sin embargo, la hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón ganó este miércoles el concurso culinario en una reñida final que fue líder de audiencia y atrajo la atención de 2,7 millones de espectadores. A la mañana siguiente, la concursante lucía humilde y conciliadora con quienes desconfiaban de ella. «Entiendo sus prejuicios, yo también los tendría», reconocía con el premio en la mano.

Sin profesión reconocida, Tamara desempeña a diario un importante trabajo consistente en quitarse de encima el sambenito que la persigue y que asocia su nombre a la vida regalada. Llegó sin haber frito un huevo en su vida, pero en la final se atrevió con un pichón con multiesférico de maíz y aire de chocolate que le dio la victoria. «Sabía que no podía ganar, así que me apliqué, estudié mucho y practiqué a diario. Vine a Masterchef a aprender», asegura. En persona, Falcó transmite la cercanía de la vecina del quinto y entra al trapo de todas las preguntas con una naturalidad que desarma. «¿Mi madre? Uy, aborrece la cocina, no soporta los olores y los cuchillos le dan miedo», contaba ayer acerca de Isabel Preysler, que estuvo a su lado en la final. «Se lo pedí yo. Esperaba que dijera que no, pero me vio esforzarme tanto, que al final aceptó acompañarme», aclaró. ¿Y Vargas Llosa? «Con él fue más fácil. Me dijo: ‘claro que sí, chiquitina’», respondió impostando la voz del premio Nobel.

En plena comparecencia ante los medios, su móvil empezó a sonar. «Papi, estoy en una rueda de prensa. Sí, sí, yo también, gracias». En su situación, otras habrían cortado la llamada. Tamara Falcó, no: «Era mi padre, que quería felicitarme. No habíamos hablado desde ayer», detalló sin disimulo.

El marqués de Griñón no había sido invitado a la fiesta que el miércoles por la noche organizó Isabel Preysler en su casa junto a varios participantes de Masterchef Celebrity y a la infanta Elena, para ver la final, que llevaba grabada desde hacía varias semanas. En los tres meses que ha durado el concurso, Falcó confiesa haber pasado momentos de desfallecimiento. La fuerza, dice, la encontró en su familia y en su fe católica. «El rosario es mi arma. Lo rezaba para relajarme. Cuando me venía abajo, hablaba con Dios y le decía: tú me quieres, ¿verdad?, me has querido siempre», confesó.

De su paso por el talent show, se queda con la declaración que le hizo en la final Jordi Cruz, a quien arreó un beso en los morros en pleno éxtasis por el triunfo. «Pensé: la niña pija no se va a tomar en serio el concurso. Se llaman prejuicios. Eres de las personas más nobles que he conocido», le dijo el cocinero ante las cámaras. «Desde pequeña he vivido en el ojo público y siempre he tenido que ir contra esos prejuicios, así que intento no hacer mucho caso de lo que dicen de mí. Yo voy a mi bola», dijo la ganadora.