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LA ESPECIE EXÓTICA SE HA PROPAGADO POR MÁS DE 170 KILÓMETROS EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ

14 años sin tregua en el río Guadiana

La plaga se detectó en 2004 y desde entonces se han destinado más de 30 millones a atajarla

 

14 años sin tregua en el río Guadiana -

R. C.
22/09/2019

Hasta la irrupción en el Tajo, el cauce extremeño del Guadiana era el único punto de España en el que se podían encontrar ejemplares del camalote o jacinto de agua, una especie invasora poco conocida en Europa (no se catalogó como invasora hasta el 2016), pero que también causa problemas en Asia e incluso en Estados Unidos, donde se combate hace casi un siglo. En Extremadura los primeros ejemplares de ichhornia crassipes se detectaron en el año 2004, pero fue un año después cuando se produjo una enorme expansión de la planta que abarcó 80 kilómetros del cauce del río entre Medellín y Mérida, generando un grave problema ambiental, de salubridad y también económico, debido a los importantes costes de su control. Según los últimos datos, la expansión había llegado ya a 176 kilómetros del cauce en la región y se habían destinado más de 32 millones de euros a intentar erradicar (sin demasiado éxito por el momento), la expansión de esta planta exótica, considerada una de las cien especies más invasoras del mundo.

En la actualidad, situación de la plaga en el río Guadiana dista mucho de poder darse por resuelta y las condiciones del Guadiana tampoco ayudan: la cantidad de nitratos presentes en el agua, la temperatura y la escasa profundidad y caudal del río en la zona favorecen la propagación del camalote. Y eso que desde hace más de una década, los trabajos de limpieza se han convertido en una constante en el río, los efectivos destinados a la tarea no han cesado de aumentar y la búsqueda de soluciones a la invasión de esta planta originaria del Amazonas, ha implicado a la propia confederación, al ejecutivo autonómico y el año pasado incluso a la Unidad Militar de Emergencias. Nada ha servido para zanjar el brote y tampoco se ha logrado limitar su expansión a los 80 kilómetros iniciales del cauce, pero al menos sí se ha logrado por el momento contener parte del avance y que no alcance zonas de interés económico y ambiental, como la presa de Alqueva (el embalse más grande de europa, con una superficie de 250 kilómetros cuadrados), un importante recurso turístico en Portugal. De hecho, la infección se ha aproximado a este espacio en varias ocasiones (la última el pasado invierno) y la amenaza ha propiciado que se constituyera un grupo de trabajo transfronerizo para monitorizar el avance de la invasora (este lunes está previsto un nuevo encuentro para analizar la situación).

Apoyo militar

En el 2016, la ConfederaciónHidrográfica del Guadiana plasmó también en un documento una estrategia a diez años para mejorar los trabajos de control y erradicación del camalote, pero la expansión de la planta en los años siguientes y especialmente el brote del pasado otoño, obligó a intensificar las labores para retirarlo y a recurrir a la intervención de más de un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para colaborar en los trabajos destinados a eliminar la planta. Lo hicieron a otros 120 empleados de la empresa pública Tragsa (llegó a haber más de 300 trabajadores en algunos momentos de la campaña) que intervenían en otros puntos del río, en ambos casos, tanto con recursos mecánicos como manuales en función de la zona. La campaña más intensiva terminó en el mes de marzo con cerca de 200.000 toneladas de camalote retirados en cinco meses, pero los trabajos de vigilancia y control se han mantenido durante los meses sucesivos y deberán continuar durante varios años antes de que, si todo funciona, se pueda dar por atajado el problema en el río Guadiana.