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El reposo del guerrero. Violencia de género

 

Carolina Simón ValenciaCarolina Simón Valencia de Cáceres - 02/04/2009

Mi reflexión lleva por título El reposo del guerrero, ya que es, sin lugar a dudas, desde mi punto de vista, el claro reflejo de lo que se entiende por sistema patriarcal: el guerrero tiene el poder, lleva las riendas de todo, dirige cualquier conducta de su presa su mujer, se cree con derecho a decirlo cuando puede y debe respirar.

Por muy cruel que pueda parecer mi reflexión simplemente me remito a plasmar en unas líneas lo que hemos tenido que sufrir las mujeres me incluyo porque interiorizo que si estoy en esta situación de privilegio es gracias a ellas por culpa de una antigua construcción social, cuyo rasgo más característico es su universalidad patriarcado aquí enlazaría mi segunda frase: las mujeres no estamos condenadas a repetir el pasado.

A lo largo de la historia, hemos podido observar las limitaciones que ha experimentado la mujer debido a que parecía que no podía alcanzar la máxima plenitud en su desarrollo, a consecuencia del trabajo extradoméstico que la impedía muchas cosas, es aquí donde entra en juego nuestra lucha por la igualdad, las tareas no son un deber de la mujer, no se pueden catalogar como una pertenencia tangible que se debe otorgar a ella, sino se debe entender como un proyecto compartido para ambos sexos, así esas limitaciones a las que tanto les gusta hacer alusión a los guerreros desaparecerían en su totalidad.

Para entender el fenómeno social de la violencia de género, hemos de indagar en su base, en su raíz, solo así comprenderemos cómo se ha tolerado la exclusión y violencia contra las mujeres durante tanto tiempo por causa de una subordinación social y de una ideología que la ha tolerado, se las enseñó a someterse a la autoridad masculina, a la autoridad del guerrero, donde el uso de la violencia para corregir ciertas desviaciones no se cuestiona.

Por todo ello, es por lo que la necesidad de reivindicar su dignidad y sus derechos como seres humanos va tomando cuerpo.

En referencia a sus derechos quiero puntualizar una pequeña observación: la primera vez que viene a Salamanca fui a descubrir donde estaba la rana, y entre foto y foto, apareció la estatua de Fray Luis de León, considerado como si fuese una excelencia, me puse bajo su mano, parecía como si me estuviese dando la bendición para quedarme en la ciudad: ¡qué equivocada estaba!. Existe una valoración desigual a la hora de hablar de lo masculino y lo femenino, debido a la Socialización, identificar rasgos y comportamientos distintos para cada sexo, este es el motor del sistema patriarcal.

"Las mujeres han estado situadas fuera del mundo del saber y al margen de la ciencia", durante mucho tiempo se nos ha tachado de invisibles.

Al principio esto se analizaba desde el punto de vista, de que las mujeres, no podían formar parte de ello, se llegó hasta afirmar una gran barbaridad: La actividad intelectual y la procreación no es compatible, debido a sus actitudes y aptitudes, luego se cambió el verbo y se pasó de: "No pueden no deben".

En todo momento, frente a estos planteamientos, percibo miedo en el guerrero, miedo a perder su poder, miedo a perder el control, miedo a que finalice la sumisión.

Mi visión, desde el punto de vista psicológico se basa en que desconocía como había tratado la psicología en sus inicios a la mujer, ha cometido graves errores, ha establecido "falsas creencias", es la culpable de perpetuar mitos sobre la forma de violencia: enmascarar la realidad del sufrimiento femenino.

Me reconforta el saber que actualmente mi profesión es uno de los pilares fundamentales para la lucha contra la desigualdad.

Estas ideas han logrado introducir un bolígrafo en mi corazón para descubrir con exactitud todas mis líneas anteriores. "Hemos de seguir con la lucha, queda menos que al principio…"