La difícil lucha cotidiana que la mujer sigue entablando por la recuperación de su dignidad, ya sea en la fábrica, en la oficina, y sobre todo en su agridulce hogar, está sintetizada con lucidez e ironía a lo largo de esta galería de tipos: la obrera, el ama de casa, la mujer fuerte, la prostituta, etc; que serán representadas por diez mujeres que han tenido la valentía de vencer su miedo escénico y subirse a un escenario. La actriz y directora placentina, Inés Marel, confiere carne teatral a estos personajes emblemáticos, introduciéndolos en situaciones grotescas, donde el arma de la risa desvela y golpea en los puntos más frágiles del eterno antagonista, el hombre. Pero el feminismo de la directora, aun siendo implacable y certero, jamás resulta fanático o sombrío: su ironía rescata, a veces mediante una tierna comprensión, la necesidad de una visión crítica y solidaria de las siempre difíciles relaciones entre mujer y hombre.