Su pasión por este medio de transporte le viene desde que tenía 8 años, cuando su abuelo lo llevaba a la estación de su pueblo, mientras aquél charlaba con el vigilante que Renfe tenía en la estación, mientras se decidiese que se iba a hacer con la línea en construcción, que finalmente fue abandonada en julio de 1962.

Ha participado en diversas conferencias y charlas, ha realizado para televisión, ha participado en unas conferencias y jornadas; en diciembre de 2010 mismo año, fruto de un trabajo preliminar que realizó en 1990 sobre la línea de ferrocarril de hubiese unido Talavera con Villanueva, publicó su primer trabajo titulado ‘El ferrocarril de Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena. Historia de una ilusión’, del que ha publicado cinco ediciones.

En diciembre de 2012 publicó su segundo trabajo, titulado ‘Palazuelo-Astorga. Una línea estratégica’, línea que fue clausurada en 1985, a pesar de ser una importante vía de comunicación, que después de 38 años está siendo desmantelada y convertida en vía verde. En octubre de 2016 publicó su tercer trabajo, titulado ‘Almorchón-Córdoba. El ferrocarril del Guadiato’, una línea poco conocida de nuestra geografía, presentado en Córdoba, con un gran éxito de público.

En julio de 2021 publicó su cuarto trabajo sobre otra importante comunicación férrea que une a Extremadura con Andalucía, titulado ‘Mérida-Sevilla. Primera conexión entre norte y sur occidental’ y en octubre de 2022 publico esta obra, que trata de un modesto ramal que fue el germen de lo que con el tiempo se convertiría en el principal eje de comunicaciones que uniría todo el occidente peninsular entre norte y sur del territorio español, antaño conocido como Vía de la Plata.

Sinopsis: La línea férrea que conectó Mérida con Cáceres desde abril de 1884 fue la continuación natural de la línea de Mérida a Los Rosales, importante vía de comunicación que sirvió de base para conectar nuestra región con todo el occidente andaluz, no solo como eje vertebrador de bienes y servicios, sino también como nexo de unión entre extremeños y andaluces en sus transacciones comerciales, además de ser el cauce natural de todas las explotaciones mineras que jalonaban ese territorio. Este eje de comunicaciones tuvo su continuidad hacia el norte por medio de la tan deseada unión con la zona castellano-leonesa, que se extendería hacia Asturias y Galicia, con la puesta en servicio de la importante línea entre Plasencia y Astorga, más conocida como Vía de la Plata en 1896.

Con este trabajo se pretende reconocer la labor desempeñada por este pequeño ramal que durante algún tiempo fue muy importante en la explotación ferroviaria de nuestro país, principalmente durante la Guerra Civil Española (1936/1939), período de máximo esplendor ya que, debido a la interceptación de la principal arteria que unía Madrid con Lisboa, vía Valencia de Alcántara desde Torrijos por parte del ejército sublevado, todos los tráficos de víveres y alimentos por una parte, y del movimiento de tropas durante la contienda desde/hacia ambas zonas de influencia del bando franquista por otra, fueron encaminados por este modesto ramal que, dicho sea de paso, sufrió los desgastes y la sobreexplotación que tendría consecuencias importantes en relación a los tráficos, tanto de mercancías, principal fuente de ingresos de la línea, como de viajeros, debido precisamente a la falta de mantenimiento que ha venido arrastrando desde su puesta en servicio.

A pesar de ser una línea de tráfico débil y modesto, es de justicia que se la conceda un lugar en la memoria patrimonial en relación a lo que hoy en día se denomina ‘arqueología industrial’, concepto un tanto abstracto que hasta no hace mucho tiempo ni siquiera tenía cabida en el trasfondo de la denominada Revolución Industrial.