Ifícrates y Eufrosina, señores de la alta sociedad ateniense, naufragan junto a sus respectivos esclavos, Hé y Cleantis, en una isla. Allí les recibe un misterioso personaje que les informa de que han llegado a la isla de los esclavos. Ante el desconcierto de los amos, Trilenín les comunica que deberán cambiarse los roles de amo-esclavo. El propósito de ese “legislador” no es otro que educar a los amos para corregir y eliminar la tiranía ejercida sobre sus esclavos. Para ello deberán someterse a la voluntad de sus nuevos señores y experimentar en sus propias carnes lo que significa estar al servicio de otro ser humano.