La vida es eso que pasa entre el “yo cuando sea mayor...” y el “cuando yo era pequeña...”. Pero a veces, lo que pasa en ese intervalo es cruel, es injusto y es demasiado común, por desgracia.

Una carta precipita el destino de una mujer anónima que habla en nombre de todas aquellas mujeres condenadas a un destino que rueda por inercia a un desenlace fatal.

A lo largo del soliloquio hablará del germen, de la infancia, de la educación sesgada de antaño y de la inocencia del “yo cuando sea mayor...” tratando de comprender el porqué de tanto mal; presentará su desarrollo, su evolución como persona, como mujer a medida que involuciona su dignidad y su identidad borradas por un hombre de tantos, uno de dos caras en una misma moneda: la hipocresía del hombre de puertas para fuera y la maldad del hombre de puertas para adentro. Mostrará su situación actual, la situación actual en esta nuestra sociedad patriarcal en la que el machismo y la violencia de género siguen muy presentes y sus indeseables tentáculos nos alcanzan y afectan en mayor o menor grado a todos, ellas y ellos, nosotras y nosotros.

Si bien son ellas las víctimas; las que sufren. Las que mueren.

La carta supone un cambio obligado, necesario, un paso difícil que muchas mujeres no se atreven a dar porque el miedo agarrota e inmoviliza. Supone una huida, posiblemente el final de una vida que nadie merece y, posiblemente, el principio de otra esperanzadora en la que ya pueda ser dueña de sí misma.