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Estrenos de cine

Crítica de 'Agárralo como puedas': un loable triunfo de lo imbécil

Con una estupenda pareja protagonista (Liam Neeson y Pamela Anderson), el 'reboot' de la trilogía del mismo título lleva a cabo un trabajo encomiable honrando un tipo de comedia que parecía haber dejado de existir

Pamela Anderson y Liam Neeson en 'Agárralo como puedas'.

Pamela Anderson y Liam Neeson en 'Agárralo como puedas'. / Paramount Pictures

Nando Salvà

'Agárralo como puedas'

Dirección: Akiva Schaffer

Intérpretes: Liam Neeson, Pamela Anderson, Paul Walter Hauser, Danny Huston

Año: 2025

Estreno: 22 de agosto de 2025

★★★★

Quienes echen de menos el humor rebosante de lúcida estupidez que los hermanos David y Jerry Zucker popularizaron junto a Jim Abrahams en parodias cinematográficas como 'Aterriza como puedas' (1980) o la trilogía iniciada por 'Agárralo como puedas' (1988) -basado en malentendidos lingüísticos, 'slapstick' tontorrón, gags visuales escondidos en los rincones de cada encuadre, golpes aleatorios de absurdismo y mucha imbecilidad exhibida con total seriedad-, sin duda considerarán este 'reboot' el triunfal regreso de un tipo de comedia que llevaba mucho tiempo sin apenas existir.

Su gran baza es el trabajo de Liam Neeson en la piel de un detective que rinde homenaje al que Leslie Nielsen dio vida en la citada trilogía al tiempo que satiriza a todos los tipos duros que él mismo ha encarnado desde 'Venganza' (2008), y en el proceso protagoniza un torrente de payasadas manteniendo la cara de póquer y sin mostrar un ápice de incomodidad. Entretanto, la química que comparte con Pamela Anderson -hilarante en el papel de mujer fatal- ayuda a alimentar los rumores que hablan de una relación sentimental entre ambos.

Es cierto que la película pierde algo de fuelle a medida que la excesiva preocupación por su nadería de trama -centrada en los malvados planes de dominación por parte de un remedo de Elon Musk- va ralentizando el suministro de chistes, pero aun así incluye muchos y, más importante, en buena medida certeros.

De ningún modo está a la altura de la película de 1988, pero lleva a cabo un trabajo encomiable honrando la astuta idiotez de esa predecesora. Por eso es una pena que David Zucker haya prometido no verla. Sin duda, lo que encontraría en ella no es sino la forma más sincera de halago.

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