Toño Pérez, el dueño del restaurante Atrio de Cáceres (2 estrellas Michelín y 3 soles Repsol), fue uno de los principales invitados de la pasada gala de Masterchef. La décima edición del culinario de TVE está llegando a la recta final y la primera prueba de la noche para elegir nuevo semifinalista fue sobre el Food Pairing, con el aliciente de que el ganador también se llevaba una experiencia gastronómica en el Atrio.

Esta herramienta, que ayuda a los cocineros a diseñar nuevas recetas o reinventar platos ya existentes con toques insólitos, se basa en establecer una lista de los aromas de cada ingrediente y buscar los mismos aromas en otros productos para combinarlos. El chef del restaurante cacereño les llevó un ejemplo práctico con alimentos aparentemente dispares, con el objetivo de que cocinaran un plato de acuerdo a esta tendencia.

El ganador del reto y como consecuente, semifinalista de 'Masterchef 10', fue Adrián. El vasco presentó un plato al que denominó "Paredes de Nava" y con el que consiguió una buena valoración tanto del jurado como del propio Toño Pérez. "De los platos más ricos que has hecho", le dice Jordi Cruz a Adrián tras probar su plato.

Por lo tanto, el concursante podrá disfrutar de una experiencia gastronómica en el restaurante Atrio cuando quiera. "No estoy acostumbrado a ganar nada", se sinceraba el vasco. El jurado insistió en su buen trabajo insinuando que en Masterchef había encontrado su lugar. "Lo engancharemos al mundo de la cocina", concluyó Toño Pérez antes de irse.

Según la evolución descrita en la web del concurso, "Adrián se ha dejado la piel en cada cocinado y es, sin lugar a duda, uno de los aspirantes que más ha crecido dentro del talent. Llegó sin valorarse a sí mismo creyendo que no era capaz de ser un buen chef. Y, tras once programas, podemos decir que Adrián es mucho más que un buen plato de cocina tradicional vasca."