'Dos semanas en agosto' (Movistar Plus): la respuesta británica a 'The White Lotus' es incómoda y placentera
Llega a España este éxito veraniego de la BBC, una historia de vacaciones torcidas con apuntes reflexivos sobre la amistad y el matrimonio

Jessica Raine (Zoe) y Damien Molony (Dan) en una imagen de 'Dos semanas en agosto' / Movistar Plus
Juan Manuel Freire
Creadora: Catherine Shepherd
Dirección: Tom George y Matthew Moore
Reparto: Jessica Raine, Damien Molony, Nicholas Pinnock, Antonia Thomas
País: Reino Unido
Duración: 44 min. (8 episodios)
Año: 2026
Género: Drama
Estreno: Movistar Plus (13 de agosto)
★★★
Hay que quedarse con el nombre de Catherine Shepherd, antigua actriz cómica que, tras escribir para 'The shrink next door' y 'Las bucaneras: aristócratas por amor', se ha revelado como creadora televisiva con futuro. 'Dos semanas en agosto' ha sido un 'hit' veraniego en BBC One y llega a nuestras pantallas en el momento más adecuado, cuando nuestros cerebros necesitan entretenimiento ligero que, a ser posible, tampoco ofenda.
La que fuera protagonista de 'Sally4Ever' no sabe esconder su 'background' en este relato supuestamente dramático, pero a la vez irónico y satírico, de las complejas vacaciones de un grupo de viejos amigos en una remota isla griega. Están celebrando que hace veinte años que coincidieron en la universidad, pero cuesta creer que su relación vaya a sostenerse durante otro par de décadas. El pegamento humano del grupo es Zoe (Jessica Raine), profesora en un centro de secundaria, empática hasta el punto de olvidarse de ella misma. Si está de vacaciones, es para descansar del trabajo y una madre exigente, pero también, o sobre todo, por el bien de los niños y su marido depresivo Dan (Damien Molony), cuyas batallas han sido más largas de lo que casi todo el grupo cree.
Parecía un sueño de escapada, pero más pronto que tarde, contratiempos, errores culinarios y roces de diversas clases empiezan a arruinarlo todo. O quizá esa cabra cruzada en la carretera al principio de la serie era realmente una mala señal y Zoe y Dan debieron hacer algo más de caso al conductor. Dos semanas para disfrutar se convierten en una prueba de supervivencia, sobre todo para Zoe, pero para todos en general. Nat (Leila Farzad) no está muy contenta con la aparición sorpresa de Will (Dylan Brady), medio novio de su mejor amigo, Jacob (Hugh Skinner), quien trabaja en una ONG que busca despertar conciencia sobre algo de lo que todos somos conscientes: la desigualdad económica.
Jess (Antonia Thomas), joven esposa del (no muy solicitado) actor Solomon (Nicholas Pinnock), parece decidida a, dicho con ironía, hacer amigos, primero quedándose la mejor habitación de la villa sin mirar atrás y luego besando a la persona equivocada. La canguro de esta última pareja, la francesa Léa (Florence Banks), no está aquí para hacer amigos y lo deja bien claro con su actitud pasota. Todo lo que puede salir mal, sale peor, incluyendo una fiesta de disfraces con los siempre excelentes Dolly Wells y Tom Goodman-Hill (marido de Jessica Raine en la vida real) como odiosos anfitriones.
Bien dirigida por Tom George ('Mira cómo corren') y Matthew Moore ('Colin de cuentas'), 'Dos semanas en agosto' tiene algo de respuesta británica a 'The White Lotus' y, más en concreto, a su segunda temporada, muy centrada en relaciones románticas y maritales, deseo e infidelidad, celos y paranoia. También como en aquella, la mitología local es importante: en el desarrollo (o la explosión) del personaje de Zoe tienen un papel clave las Moiras, diosas hermanas que controlaban el destino de mortales y dioses por igual. Como Mike White, Shepherd se divierte cultivando el humor triste y el drama jocoso, haciendo equilibrios emocionales a partir de cuestiones que cuesta abordar abiertamente. Sin ser especialmente original, 'Dos semanas en agosto' es una serie valiosa, incómoda a la vez que placentera.
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Fuente: El Periódico
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