He asistido a muchas manifestaciones porque estoy convencido de que es una manera democrática de mostrar un sentimiento, aparte de que es un derecho fundamental.

En muchas ocasiones, desde un sentimiento que forma parte de un derecho individual de la persona. Porque aunque cuando nos manifestamos lo hacemos de forma individual, lo compartimos con ciudadanos de manera colectiva.

Cuando hay una expresión popular de la ciudadanía en la calle, nos debe invitar a reflexionar y tomar una decisión. Cuando se toman calles y plazas de forma sensata, siempre hay razones que son muy convenientes de escuchar. Las últimas movilizaciones de estos días están siendo un ejemplo de ello y la respuesta masiva de la gente expresando su rechazo a la reforma laboral impuesta por el Gobierno del Partido Popular, manifiesta que las razones deberían ser puestas en valor.

Como lamentablemente sucede cada vez que las organizaciones sindicales convocan actos de protesta, surgen los debates en los medios sobre el papel que cumplen los Sindicatos. Es algo que genera un debate interesado y casi todo, se vincula a cuestionar su actividad.

Tratar de desacreditar la labor y función que ejercen los Sindicatos como están llevando a cabo destacados dirigentes del Partido Popular no es algo nuevo. Se podría decir que sienten alergia a las organizaciones sindicales y al ejercicio de un derecho por sus representantes. Hablamos del derecho de representación, porque cada cuatro años también éstos se someten a la decisión de las urnas, a la decisión del conjunto de los trabajadores en las empresas.

Este año intentaré encontrar, bien al inicio o al final, a algún responsable político del Partido Popular en el 1º de Mayo. Si lo encuentro al inicio, estará hablando con los medios de comunicación, expresando su apoyo a la situación de los trabajadores y desempleados de la región. Si lo encuentro al final lo invitaré a tomar unas cervezas. No espero que los medios se hagan eco con la misma profusión de la noticia, porque entre otras cosas, lo normal y tradicional es tomar unas caña, al final de la manifestación. Como cada año, no porque se tenga derecho a hacerlo como cualquier ciudadano, sino porque forma parte del cierre como cualquier reunión entre compañeros y amigos.

Pero me parece que este año no me lo encontraré. Está en el Gobierno regional y han dejado de ser el partido de los trabajadores. Me tomaré unas cañas con mis compañeros.