Las últimas noticias de la definitiva supresión del tren nocturno entre Madrid y Lisboa denominado 'Lusitania' el próximo día 15, con independencia de ser la constatación de una muerte anunciada, supone en sí misma la confirmación, del fracaso histórico que han supuesto la ausencia secular de un verdadero Plan Estratégico del despliegue del ferrocarril en Extremadura.

La historia del ferrocarril en Extremadura constituye una sucesión de decisiones guiadas por intereses totalmente localistas que se han ido repitiendo una y otra vez en el tiempo y que ninguno de nuestros gobernantes ha sabido ni querido encauzar con una verdadera visión de región.

Los inicios no pudieron ser más representativos de esta falta de enfoque regional para este nuevo medio de transporte que se desarrollaba rápidamente a mediados del siglo XIX; en el año 1853 un equipo de ingenieros de Caminos, bajo la dirección de don Joaquín Núñez de Prado , propuso, el trazado de la línea férrea para unir Madrid y Lisboa, pasando por Toledo, Cáceres y Badajoz. Un año después fue nombrado ministro de Fomento el diputado por Badajoz don Francisco Luján , quien impulsó un estudio alternativo, que desde Puertollano llegará a Badajoz por el valle del Guadiana; esto trajo una gran polémica con los diputados por Cáceres que insistían en que el ferrocarril fuera por el valle del Tajo, al ser más corto el trayecto; finalmente se llevó a cabo el trazado sur, retrasando con ello la llegada del ferrocarril a la provincia de Cáceres hasta finales de siglo XIX.

XSE INICIAx así una historia de desencuentros entre los intereses de la provincia de Badajoz, que pretendía potenciar las comunicaciones con Ciudad Real y Andalucía, y la provincia de Cáceres, que estaba interesada en abrir una comunicación por ferrocarril con la Meseta a través de Plasencia y Baños de Montemayor.

Para poder cambiar el paradigma en el que nuestros gobernantes han caído una y otra vez, habría que partir de premisas mucho más amplias que nos hubieran permitido ver objetivamente los verdaderos intereses de Extremadura, algunas de estas premisas son:

--Extremadura es una región de tránsito en el oeste de la península; tránsito entre la Zona Norte y el Sur de la península y tránsito de la Meseta Central hacia los puertos portugueses.

--La población y los recursos endógenos de Extremadura no justifican por sí mismo las costosísimas inversiones y mantenimiento que las modernas líneas ferroviarias representan.

--Cuando los recursos son escasos no pueden dispersarse las iniciativas y pretender tener una multitud de ejes ferroviarios de comunicación.

Si se hubieran tenido en cuentas estas premisas Extremadura debería haber apostado con todas sus fuerzas en articular y potenciar el eje Ruta de la Plata como eje de comunicaciones entre el Norte y el Sur, Europa y Africa, y habría propugnado un único eje de comunicaciones entre Madrid y Lisboa, pasando por Cáceres, Mérida y Badajoz.

Fruto de nuestra falta de una estrategia clara en esta trascendental materia y de nuestros localismos en los planteamientos, nos vemos ahora con que Extremadura es la región de España con más kilómetros de líneas férreas por las que no pasa tren alguno; a la larga lista de; Plasencia-Astorga, Guadalupe,..., viene ahora a añadirse el tramo desde Cáceres a la frontera de Valencia de Alcántara.

Tenemos una última oportunidad a la que deberíamos agarrarnos como un clavo ardiendo para cambiar esta dinámica de espiral de aislamiento en la que estamos; se trata de la plataforma en construcción para el famoso AVE que nunca llegará. Al igual que ya han hecho los portugueses hagamos un ejercicio de realismo y de racionalidad y coordinándonos con ellos, concentremos todos los esfuerzos, tanto a nivel político como institucional, para convertir a esta plataforma en el Eje mixto de comunicaciones para viajeros y mercancías que nos saque de la vía muerta en la que en este tema nos hemos ido metiendo.