El mismo día que los datos del barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) colocaban a la clase política como el tercer principal problema que existe actualmente en España (el paro y los problemas económicos los califican como primero y segundo, respectivamente), nos enteramos que la Comisión de Garantías de Izquierda Unida Federal paralizaba cautelarmente la XII Asamblea General de IU Extremadura a celebrar el domingo pasado en la que elegían el coordinador de la coalición.

Miembros de IU Extremadura (IU-EX), denominados La Mayoría, informaban que la suspensión se producía: porque la Asamblea iba a celebrarse sin las mínimas garantías democráticas para elegir coordinador, no estaban salvaguardados los derechos de los militantes, ni garantizada la trasparencia del proceso. Por su parte, la dirección de IU-EX decidía celebrar la Asamblea porque no reconocía la resolución de la Comisión de Garantías. La dirección Federal de IU no se pronuncia sobre la resolución y convoca a sendas partes para ser oídas mañana. La XII Asamblea se celebra (sin la presencia de 1/3 de los delegados, ni del diputado Víctor Casco ) y Pedro Escobar es reelegido coordinador sin contar con dicho reconocimiento por parte de La Mayoría. Y ahora la Federal dice que no resolverá hasta pasadas la elecciones del 21-O (seguramente porque su decisión perjudicará las expectativas electorales de la coalición).

Lo cierto es que el mismo pueblo que en el barómetro del CIS demanda a los partidos políticos acuerdos y consensos para salir de la profunda crisis, constata con estos hechos la confianza y credibilidad que entre sí se tienen los del mismo bando. En fin, ¡dos tazas de desconfianza!, que diría un castizo, para el cesto de la clase política, los partidos políticos en general.