En este mundo traidor/ nada hay verdad ni mentira/, todo es según el color/ del cristal con que se mira" escribió Campoamor . Pero esto tiene sus matices, pues somos diferentes al par que iguales, como "animales extraños". Unos, virtuosos y otros, depravados; unos, como niños, pedimos una estrella y otros, sólo, techo y comida. Aunque tengamos un denominador común que nos define, podemos afirmar que así somos. Así, muchos somos ríos, otros torrentes y algunos, apacibles corrientes de agua; aunque está también la personalidad y las obras de cada cual, según lo afirmado por Cervantes : "No es un hombre más que otro, si no hace más que otro"; aserto que ahora brilla más recordando los 400 años de su muerte. Mas todos tenemos un mismo campo de batalla: el corazón, en que caben los valores y vicios de todos; y aunque cada uno responda según su mentalidad, carácter, cultura, etcétera, no dudamos en repetir que... ¡así somos! O sea, que tenemos muchas pieles, por ser poliédricos, con luces semejantes y sombras diversas. Nacemos iguales (pues el hombre vale por ser hombre, y no porque sea de esta u otra religión, de este u otro país), poseemos cosas congénitas, pero otras las adquirimos, haciéndonos distintos. Todos nacimos para volar, pero muchos siguen anclados en la ordinariez; unos alcanzan virtudes supremas o bajan a lo más ínfimo, aunque abundan los ejemplos que nos hacen repetir que somos así, con costuras hechas de torpezas, éxitos y triunfos, que de todo hay en la viña del Señor.

Otra cosa es la simulación que aparenta virtudes, ante una realidad que escondemos, vistiéndonos con plumas de pavo real, aunque tengamos modestas cualidades, pero que como alegres charlatanes, proclamamos lo que no tenemos. Caemos así en la ficción del más puro teatro, aunque, al primer revés, quedará todo al descubierto, pues lo "políticamente correcto" tiene cortas las alas. O blasonamos de que somos estupendos, mediante el simple postureo de figurantes de escena. Como ha sucedido, en los cuatro meses electorales, de tanto narcisismo y huecos brindis al sol, a cuenta de una demagogia populista, que ha ocultado bajo la manga demasiadas cartas. Y parece que algunos líderes se han inventado para la ocasión, cuando, en el fondo, ha habido muchos en edad de merecer... Mas, como afirma Ghandi , no perdamos la fe en la humanidad, pues somos como un océano que no se ensucia porque muchas de sus gotas sean negras. No le demos vueltas.