Ha sido espontáneo y sin fisuras el aplauso colectivo que día tras día nos une en los balcones, y es en cada uno de esos instantes, donde la fragilidad que nos había revelado este virus, desaparece entre todos con unidad: balcón a balcón, nos ha enseñado que en esta sociedad que resultaba tan individualista los grandes desafíos los afrontaremos si tenemos todas y todos consciencia y responsabilidad colectiva, ser consciente y partícipe de que nuestras acciones individuales en lo colectivo serán parte de la solución: intentar no contagiarse por el egoísmo propio de no enfermar sino evitar no contagiarse para no contagiar al resto, pensar en no hacer acopio para que el resto pueda compartir, no visitar a alguien vulnerable porque el amor hacia ellos es superior a la restricción, decidir no acudir a urgencias porque ahora hay cuestiones más importantes que atender...; ahora es momento en el que todas y todos rememos en la misma dirección para salir de esto, de esta enfermedad, cada uno desde el lugar que ocupemos: desde las fuerzas y cuerpos de seguridad que velan por todos y todas, no saliendo de casa, lavándonos las manos, ayudando a mayores y niños... y reconocer el esfuerzo colectivo que se hace desde cada hogar, desde el que ha tenido que cerrar su negocio, ha perdido su trabajo, a los que están haciendo de profesoras, tutores, animadoras, limpiadores, cocineras...

Hemos elegido entre todas y todos, proteger a los nuestros, quedarnos con los nuestros, porque no son cifras, no son números, son personas con nombres y apellidos, lo que está en esas tablas y gráficos, son nuestra gente. Son nuestros pueblos. Desde aquí, nuestro ánimo y cariño a quienes están luchando contra esta enfermedad y a quienes han perdido a sus seres queridos, sepan que son nuestros seres queridos.

Principalmente son nuestros mayores, uno de nuestros tesoros, los que más se están viendo atacados, a ellas y ellos le debemos todo. A mi generación, a las más jóvenes les apelo para que les devolvamos, en estos momentos, toda la formación y el sacrificio que nos entregaron, y con entereza y responsabilidad asumamos esta crisis, demos un paso al frente.

Son días complicados, muy duros, en el que lo primordial será seguir sin fisuras las indicaciones de las autoridades, apoyemos las decisiones continuas y diarias que nuestros expertos, nuestros sanitarios adoptan, no son fáciles, pero son las primeras que abrirán las puertas a la esperanza. Veremos fase a fase, como evoluciona, y como se solucionará en su desarrollo, pero mientras, ahora, acatemos con seguridad y templanza, esperemos con paciencia las indicaciones, los protocolos, permitamos que actúen, que requieran lo necesario y trabajemos de forma conjunta para que lo tengan.

Esta tierra sabe lo que es trabajar contra la adversidad, levantarse, hacer de la necesidad, virtud. Hay solución, hay esperanza, tenemos las ganas y la fuerza para revertir esta amenaza, para acabar con el virus, y sin duda, se acabará, esta situación es temporal y llegará a su fin, ahora que estamos en mitad del túnel por el que saldremos, porque vamos a salir de él. Tenemos la certeza que la vida que encontraremos en la salida será diferente, nuestra mirada también lo será, pero habremos aprendido que juntos somos invencibles.

*Filóloga y diputada del PSOE.