No pretendo ser agorero, pero esta terrible enfermedad, convertida en pandemia, que asola al mundo no sabemos a donde nos puede llevar. En España los pronósticos son cada día que pasa peores y, por ende, en nuestra Comunidad también.

En varias ciudades españolas se tienen que montar hospitales de campaña y habilitar pabellones deportivos y otras instalaciones para acoger enfermos que ya no caben en los hospitales. En Cáceres no sabemos hasta donde podemos llegar, por eso quiero recordar a nuestras autoridades que contamos con un hospital abandonado, Nuestra Señora de la Montaña, que quizá debieran ir pensando en darle uso provisional, si el momento llegara a ser necesario. Ojala que no, pero puede que este sea el momento de «poner el parche antes que la herida».

Mi agradecimiento y, el de toda mi familia, a cuantas personas están trabajando por y para todos los cacereños, poniendo en riesgo su salud e incluso su vida. Nuestros aplausos les acompañan cada día.

Tengo fe en que cumpliendo las normas que nos están marcando, podremos salir adelante y volver a la normalidad perdida.

En Cáceres en un día de recuerdos muy dolorosos para mi familia.