Con motivo del 8 de marzo, centenares de actos reivindicativos se celebraron la semana pasada a lo largo y ancho de nuestra extensa región, donde las plataformas de mujeres y feministas han visibilizado las problemáticas que las mujeres extremeñas tenemos que soportar en pleno siglo XXI.

En este sentido, en el apartado institucional la Asamblea de Extremadura también se sumaba a este día señalado con violeta en el calendario llevando a cabo unas llamativas declaraciones la presidenta de la Asamblea, Blanca Martín, que seguramente la mayoría del movimiento feminista firmaría.

Entre otras cosas, la presidenta destacó que «han sido las mujeres, a menudo trabajadoras de sectores invisibilizados, precarios o impagados, quienes sostuvieron la economía durante el confinamiento cuando todo lo demás paró. Mujeres que luchan, además, contra los suelos pegajosos que lastran su desarrollo profesional». Para ello, pedía que «no se utilice ninguna crisis para justificar pasos atrás en este ámbito», reconociendo que «la crisis provocada por la covid-19 ha afectado más a las mujeres», apostando por reforzar las políticas de igualdad «dirigidas a cerrar las brechas existentes».

Unas declaraciones muy acertadas que no estaría de más recordar a la Junta de Extremadura, con su política diaria concreta, ya que se está haciendo todo lo contrario para conseguir acabar con la brecha que sufren las mujeres en el ámbito laboral. Y me refiero, por ejemplo, a la situación a la que se ven abocadas a diario las trabajadoras de la limpieza de las subcontratas de la Junta de Extremadura. En este sentido, el jueves pasado llevábamos una propuesta de impulso desde Unidas por Extremadura al Pleno de la Asamblea para mejorar las condiciones laborales de estas trabajadoras y para acabar con su precariedad vital.

Y es que tal y como han denunciado los sindicatos en la región en reiteradas ocasiones existe un importante número de empresas, cada vez mayor, que incumple el convenio colectivo de forma flagrante en nuestra región.

Sin embargo, la Junta de Extremadura sigue apostando por concesiones y por privatizaciones para gestionar la limpieza de los edificios públicos en nuestra región, siendo responsable directo de situaciones que han vivido en tiempos recientes trabajadoras como las del hospital del Perpetuo Socorro de Badajoz, a quienes incluso el TSJEx tuvo que reconocer que estaban sufriendo discriminación salarial por parte de empresas concesionarias, o como el caso de la limpiadora del hospital Virgen de la Montaña, que había sido despedida por otra empresa concesionaria de la Junta por negarse a realizar turnos partidos y no continuos de su jornada.

Todo este sufrimiento y precariedad de estas mujeres podría evitarse si las administraciones, en este caso la Junta, no miraran para otro lado e hicieran cumplir la normativa laboral a estas empresas concesionarias de un servicio. No se puede luchar contra los ‘suelos pegajosos’ mientras la Junta de Extremadura sigue apostando por conceder subcontratas a la baja para empresas de limpieza que no cumplen con el convenio, perpetuando a una vida de suelos pegajosos a esas mujeres.

Por eso, desde Unidas por Extremadura llevábamos esta propuesta al Pleno, porque creíamos que, si se quiere acabar con los ‘suelos pegajosos’, con las condiciones laborales precarias de estas mujeres, la Junta, como mínimo, debería supervisar para que se cumplan las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores del sector.

Y hablo en pasado porque sorprendentemente, el PSOE, que tanto ha enarbolado esta semana la bandera del 8 de marzo y del feminismo, tumbó esta propuesta de impulso (junto a PP y Ciudadanos recordemos), esfumándose así una oportunidad de oro para dignificar las condiciones de un sector tan feminizado, como es el de la limpieza, en plena semana del 8 de marzo.

Y es que, tras tumbar esta propuesta, seguimos teniendo una deuda pendiente con estas trabajadoras, y más aún después de haber demostrado haber estado a la altura durante la pandemia, siendo uno de los sectores que ha desarrollado una tarea fundamental para el sostenimiento de nuestra sociedad, de nuestra región. Por ello, consideramos que es el momento de repensar el modelo de explotación y recuperar una gestión que, así no solo será más efectiva y cercana, sino que también será más económica. Solo de esta manera, podremos garantizar la seguridad de nuestras trabajadoras y trabajadores de estos sectores esenciales y les rendiremos el merecido respeto que merecen.

En definitiva, debemos trabajar por políticas feministas reales, alejadas de discursos vacíos que no solventan los problemas reales de la mayoría de las mujeres de nuestra región.

*Diputada de Unidas por Extremadura en la Asamblea de Extremadura