Ahora que veíamos la luz al final del túnel no tenemos con qué pagarla. Lo único que entiende todo el mundo es que las tarifas de la luz son incomprensibles. La luz es un 27% más cara en España que en otros países de Europa, lo cual no nos hace un país luminoso para combatir la pobreza energética. Y ahora viene el tiempo de los aires acondicionados. Al español le hierve la sangre con frecuencia, ya nos lo dejaron dicho muchos pensadores, como Azaña, que aunque de prosa barroca y a veces poco luminosa arrojó luz sobre muchos problemas. Pues verás tú ahora la combinación de arrebatos, sangre hirviendo y calor. España negra con sudores. Niño quita el aire que más vale sudar que pagar. Con las nuevas tarifas, dicen que poner la lavadora de madrugada sale más barato. Tendremos que elegir entre dormir o ir limpios. Algunos de los ministros actuales arremetieron contra las tarifas de las eléctricas cuando no se sentaban en el Consejo de Ministros. No había que ser un lumbreras para colegir que una cosa es piar en la oposición y otra dar trigo. Ahora no hacen nada. Se les va la luz por la boca.                           

Las eléctricas se forran a todas luces. Potencian nuestro lado oscuro. Cualquier día nos cobran por leer ‘Luz de agosto’. Escribir un aforismo sobre la luz a oscuras. Si al niño le da miedo la oscuridad, más miedo le da al padre pagar el recibo. El arameo está en auge: se jura mucho este idioma al ver la tarifa. Los expertos dicen que el problema está en el sistema de subasta: ya les digo yo que si nos dejaran a los consumidores pujar a la baja cambiaría la cosa. Te compro una linterna en la primera cita. No es plato de buen gusto que el lavavajillas haga ruido en el bolsillo. Hay que abortar esta escalada de precios para que podamos dar a luz. Luciérnaga curiosa. 

Los que tienen para pagarse un flexo y hasta una lámpara de araña proclaman que España va encaminada hacia un modelo autosuficiente basado en el viento y el sol combinado con la energía convencional y nuclear. Pues a ver si llega pronto, que a este paso cualquier día vamos a perecer de un tarifazo.

*Periodista