Esto de la política es una montaña rusa, hoy estás arriba y mañana abajo. ¿Quién le iba a decir a la todopoderosa Susana Díaz que iba a fracasar tan estrepitosamente en su propio feudo frente a un candidato ‘oficial’ impulsado por Ferraz? Cuando Pedro Sánchez andaba de capa caída tras la victoria del PP en Madrid y la contestación social a los indultos le sirve a Susana Díaz un plato frío de venganza en toda su cara. Una muesca en la culata, un enemigo menos, a por el siguiente. La política deja cadáveres en el camino y en algún caso tardan en ser enterrados. Ahí está la propia Susana Díaz que no quiere ni sabe cómo marcharse hasta que finalmente alguien la convenza de que se acabó, de que ha perdido todo, que su momento pasó.

Es verdad que este tipo de operaciones son posibles cuando se está en la oposición. Desbancar a un líder autonómico resulta muy complicado si gobierna y menos aún si lo hace con mayoría absoluta. Pero estando en la oposición es posible si existe una alternativa solvente como ha pasado con Juan Espadas, alcalde de Sevilla y ahora Sanchista renovado que ha venido a liderar el PSOE y hacerle frente a un PP consolidado en el sur de España.

"Militantes y cargos orgánicos del PSOE están en campaña para que Fernández Vara repita"

En Extremadura no se plantean estos escenarios. Aquí los militantes y cargos orgánicos del PSOE lo que están es de campaña para contrario, para que Guillermo Fernández Vara repita como cabeza de cartel y más tarde lidere una transición tranquila hacia un nuevo líder o lideresa. No existe alternativa visible que no pase por sus manos y nadie se atrevería a dar un paso si antes él no se ha quitado de en medio. La contestación que pudo tener en el anterior congreso, cuando sí se le intentó desbancar y hubo movimientos para ello, ha muerto o el propio Vara la ha integrado hábilmente. 

Se puede decir que la mayoría absoluta alcanzada en 2019 le ha dado ese poso de tranquilidad que le permite tener a todo el partido viviendo la incógnita de su hipotética marcha, máxime cuando él mismo ha dicho que se presentará a finales de este año o comienzos del que viene al congreso regional, pero que ello no quiere decir que vaya a ser candidato.

"Nadie se atrevería a dar un paso en Extremadura si antes Vara no se ha quitado de en medio"

La relación con Madrid es buena y cordial. Vara ya hizo las paces con Sánchez y se despojó del traje susanista desde el principio, lo que le costó las críticas de la oposición. Alguna vez que otra puede sacar los pies del tiesto, pero nunca para romper puentes ni provocar cismas insalvables. El presidente extremeño mantiene un ten con ten con Ferraz, lo que le sitúa en el bando oficialista, de manera que puede ser contestatario o rebelde en algunas causas pero siempre fiel al que manda.

El PSOE extremeño está tranquilo. Gobierna en la Junta y en la mayor parte de las instituciones, cuenta con las alcaldías de cinco de las siete principales ciudades de la región y un porrón de ayuntamientos son suyos con mayoría absolutísima. Digamos que no existe temor a perder de poder aunque queden solo dos años de legislatura y el PP haya empezado a despertar tras la victoria de Madrid y el hundimiento de Ciudadanos. Quizás porque el sanchismo no hace demasiada mella por aquí, quizás porque Vara dispensa un bálsamo de fierabrás que todo lo calma o suaviza, quizás porque el PP no levanta cabeza y en algunos núcleos está hecho unos zorros. El caso es que no se ven tiempos convulsos ni crisis socialistas extremeñas a la vista, más bien en el bando contrario donde empiezan a asomar la cabeza las posibles alternativas a Monago.

Pero como decía al principio, que nadie se duerma ni dé las cosas por hecho, que el vaivén de la política hace que hoy se esté en la cima y mañana unos pocos te tiren por un barranco.