La noticia esta semana de que se desbloquean las objeciones que Demarcación de Carreteras pone al programa de ejecución del proyecto de centro de ocio y comercial en la parcela del antiguo matadero confirma que la iniciativa comercial será una realidad. Nada, a excepción de cualquier menudencia con la que siempre nos pueden sorprender y que prolongan durante meses la obtención de una licencia, puede parar que se haga. Este centro no es bueno para el pequeño comercio, ese que necesita de calles peatonales en condiciones y de plazas de aparcamiento cercanas, ni convertirá a Cáceres en la capital provincial de las compras, esto es un concepto más propio del siglo pasado y no de la sociedad actual, pero traerá movimiento a la ciudad y se hará no con financiación de la administración, sino promovido por la iniciativa privada, por inversores. Capital privado y que apuesta por Cáceres, lo mejor que puede pasar.

Demarcación puso las objeciones pertinentes porque la entrada y salida proyectadas para el centro comercial se hacían a una carretera nacional, a la que une Trujillo con la frontera de Portugal. Una incongruencia porque estos tramos son en la práctica urbanos. Las cesiones de titularidad tienen que hacerse en paralelo al desarrollo de la ciudad. Lo mismo pasó con el aparcamiento de la avenida Primo de Rivera, en su momento, Clara Campoamor, ahora. Antes de empezar a construirse tuvo que cederse la titularidad del tramo de la avenida al ayuntamiento.

Las cesiones facilitan el uso que el ayuntamiento, como responsable último de la ordenación urbanística de la ciudad, puede hacer de estos viales. No obstante, Demarcación hace en su informe sobre los accesos al centro comercial proyectado una serie de recomendaciones a tener en cuenta en el diseño definitivo del proyecto de urbanización. Ahora es el momento, antes de que se proceda a la aprobación definitiva del programa de ejecución del centro.

Los accesos a esta parcela siempre han sido objeto de controversia. El ayuntamiento intentó hace una década, cuando se tramitaba otro centro comercial, que se pudiera acceder desde el vial que cruza el aparcamiento de Carrefour y que va paralelo a la N-521. Esto ayudaría a que no se congestionase la avenida de las Arenas con un único acceso al nuevo centro de ocio y comercial. Defendió que se trataba de un vial público, porque con esa condición se tramitó el expediente que ordenó este terreno para la ejecución del Híper Tambo. La Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia echó por tierra esta posibilidad al concluir que ese vial es privado, de Carrefour, después de considerar que el ayuntamiento no presentaba pruebas suficientes para demostrar que fuese público. Lo que se decidía en ese expediente judicial era la licencia que se otorgó a Ocio y Recreo de Extremadura para la construcción de un centro de ocio en la parcela del matadero. La resolución del tribunal fue anular la licencia. Al margen del debate sobre la titularidad pública o privada del vial paralelo a la N-521, la principal razón que daba la Sala para anular la licencia municipal concedida fue que no se cumplía un requisito esencial, carecía del informe a favor de Demarcación. Ahora, con el nuevo proyecto, esta circunstancia no se va a producir.