No fue un simple abucheo. El 15 de junio en el Teatro Romano de Mérida no abuchearon al Presidente de la Junta de Extremadura o a un político extremeño. Abuchearon la falsedad, el buenismo y la mentira. Abuchearon la equidistancia. Abuchearon el fracaso.

El Sanchismo decidió que, para proseguir su obra, debía indultar a esos políticos catalanes independentistas condenados por el Tribunal Supremo por sedición y malversación. Y desde Extremadura le pusieron alfombra roja. Ya no había declaraciones sobre abandonar el PSOE si se pactaba con los independentistas, con Bildu, o sobre qué hacer si su partido entregaba su decencia a cambio de unos indultos. Ya no era momento de hablar, era el momento de actuar. El extremeño que aquella mañana estaba en Mérida abucheó la sumisión al Sanchismo y la falta de coraje para enfrentarse a él. Cuando hay que elegir entre PSOE y Extremadura, Vara siempre elige al PSOE.

Los indultos no comenzaron cuando se aprobaron en la penúltima semana de junio. No al menos para Vara.

El hace mucho que indultó a un Alcalde condenado por amenazar con publicidad a una mujer de su pueblo. Ya sé que los indultos los concede el Presidente del Gobierno y que ese indulto de Ángel Vadillo en Alburquerque lo firmó Sánchez en 2019. Pero el indulto político lo concedió Vara cuando semanas más tarde lo situó al frente de las listas del PSOE de Alburquerque.

Cuando el extremeño medio abuchea y se sorprende con la postura de Vara frente a esta ignominia, tengo que recordar aquel indulto político, porque nunca una decisión generó tanto daño a unos ciudadanos. Nunca. Y no ya solo porque fuera injusto, o porque a los que se dan golpes en el pecho presumiendo de feministas deberían mirar cada día a la cara de la señora a la que Vadillo amenazó públicamente y explicarle que su feminismo acaba cuando empiezan los votos. Exactamente igual que Sánchez con los políticos presos catalanes: todas sus declaraciones previas de años anteriores acabaron cuando ha necesitado para gobernar los votos de ERC. Justo ahí finiquitó la decencia si alguna vez la tuvo.

 Pero en Alburquerque aquella medida, aunque mitigada por una posterior anulación de la candidatura a instancias del Partido Popular, está suponiendo una ruina para el pueblo con el silencio cómplice de Sánchez y Vara que están permitiendo todo lo que está pasando allí.

Si nadie lo impide, dentro de unos días ya se adeudarán entre 7 y 8 nóminas a los empleados públicos de Alburquerque, con más de 200 familias afectadas por los impagos y con un pueblo que tarda casi dos años en pagar a sus empresas y autónomos, que ha perdido su emblemático Festival de música, que ve como su Castillo de Luna sigue cerrado y deteriorándose, al igual que sus calles, plazas, jardines y sus laderas. Mientras el pueblo se hunde y el PSOE gobierna en Madrid y Mérida, su única solución ha pasado por expulsar a los concejales del PSOE, para lavar su mala conciencia, para evitar los abucheos, para elevar el buenismo a la categoría de arte.

¿ En nombre de que socialismo se puede mirar a la cara a esas 200 familias a las que se le adeuda más de medio año de salarios? ¿ con una expulsión piensan solucionar definitivamente los problemas del pueblo que ellos han generado?

Todos estos que ahora se lavan las manos indultaron una forma de hacer política basada en el clientelismo. Son los únicos responsables de todo lo que está ocurriendo allí y tienen la obligación de solucionarlo.

El indulto de Vara fue un indulto que está llevándose por delante a más de 200 proyectos de vida, que no ingresan nada desde hace meses y que cada viernes se manifiestan en un ejercicio de dignidad y decencia que emociona ver, como emocionó durante la ola de frio del mes de enero ver a Juan Pedro en huelga de hambre para poder cobrar su salario.

Mientras Sánchez indultaba a quienes trataron de acabar con el país tal y como lo conocemos y desde Extremadura justificaban esos indultos, un indultado por Vara en un pueblo de Extremadura se ha autoproclamado Director general de un Ayuntamiento con salario y despacho.

 Hoy hay 200 familias sufriendo, muchos empresarios y autónomos que no cobran y que tienen que embargar al Ayuntamiento todos sus ingresos para poder ir cobrando lo que se les adeuda. Hoy hay un pueblo en absoluta bancarrota , con más de 11 millones de deuda a finales de 2019 y que ya acumula más de 1,5 millones de deuda a empleados. Y en todo ese escenario lamentable ni en Madrid ni en Mérida toman cartas en el asunto. Nadie. Bueno, sí. Gallardo sí. El único.

El indulto de Vara le trajo más de 2000 votos para ser Presidente. Y al resto nos ha traído ver día a día la descomposición y el abandono de un pueblo que no merece este trato de sus gobernantes porque son una gente maravillosa y trabajadora.

“Haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre”. Esta frase pronunciada por la madre de Joseba Pagazaurtundua no fue dirigida a Vara. Pero podría serlo. Perfectamente.

*Diputado del PP por Badajoz