La protección de la Sierra de la Mosca es una exigencia social, con amplio apoyo popular, como han demostrado las movilizaciones de la Plataforma Salvemos la Montaña de Cáceres y reclamada por numerosos estudios científicos, que vienen destacando la importancia de los valores geológicos, botánicos y ornitológicos de la zona y la necesidad de su conservación y protección, como recogíamos en otro artículo anterior en El Periódico Extremadura (20-XII-2020).

Son abundantes los estudios científicos sobre esta zona, como los realizados por los catedráticos Eduardo (1896) y Francisco Hernández-Pacheco (1949), los reconocimientos territoriales del Ministerio de Obras Públicas (1981 y 1992),l a publicación del prestigioso botánico Miguel Ladero: «Catálogo de Espacios Naturales Susceptibles de Conservación en Extremadura» (1991), y los más recientes como el «Informe Preliminar. Propuesta de Protección para la Sierra de la Mosca» (2019) realizado por varios científicos y técnicos especialistas en diversas materias, o los estudios aportados en 2020 por las asociaciones conservacionistas Adenex, Cáceres Verde y la Sociedad Extremeña de Zoología.

En la Sierra de la Mosca confluyen los valores culturales que la ciudad de Cáceres asocia con la Montaña, la gran importancia de su cobertura vegetal y la rica fauna que aún se conserva junto con el mantenimiento de las tradicionales actividades silvícolas y agroganaderas. Dentro de ella hay zonas cercanas a la ciudad de Cáceres más antropizadas con viviendas e infraestructuras y por tanto con poco valor natural. Pero desde el Valle de Valdeflores hacia el sureste hay casi 2000 hectáreas de terreno que un altísimo valor natural y que encajan fielmente con la figura de Paisaje Protegido, tal y como recoge la Ley de Conservación de la Naturaleza y de Espacios Naturales de Extremadura, que establece esta figura de protección para «aquellos lugares concretos del medio natural que, por sus valores estéticos y culturales, sean merecedores de una protección especial. En ellos se valorará especialmente la continuidad de los usos tradicionales que aseguren el mantenimiento de formaciones vegetales de fuerte contenidocultural».

Las zonas de sierras cuarcíticas acogen una vegetación de bosque y matorral mediterráneo especialmente bien conservada y un aimportante avifauna, con 83 especies protegidas, de las cuales 14 están incluidas en el anexo I de la Directiva Europea Aves y en el anexo IV de la Ley Nacional de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad que establecen la necesidad de tomar medidas de conservación especiales para su hábitat «con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución».

En los valles de rocas calcáreas y pizarrosas se desarrollan desde hace cientos de años actividades tradicionales propias de las dehesas al mismo tiempo que albergan una variedad de plantas que se caracterizan por su rareza, fragilidad y singularidad, siendo un refugio no sólo de plantas sino de ecosistemas vegetales únicos dentro de Extremadura. La finca de La Alberca y sus alrededores sería el mejor representante de la dehesa basófila extremeña, como señaló Miguel Ladero en su estudio citado anteriormente. En esta zona se desarrollan numerosas comunidades vegetales singulares, así como especies cuya presencia es escasa en el resto de la provincia de Cáceres, algunas especies endémicas y una gran variedad de orquídeas especialmente protegidas. Por ello, Ladero consideraba que era uno de los siete puntos de interés botánico que había que proteger y conservar en Extremadura. Los estudios posteriores de los biólogos José Mª Corrales (1989)y Fernando Durán junto al naturalista Amalio Gutiérrez (2019) han ratificado esta riqueza y singularidad botánica que merece protegerse.

Puede debatirse cuáles son los límites más apropiados del espacio que hay que proteger, pero lo que es indudable es que cientos de hectáreas de la Sierra de la Mosca conservan una riqueza natural excepcional y singular que merece su conservación y protección, respaldada ésta científicamente y requerida también por la normativa nacional y la europea.

*Miembro de la Coordinadora Sierra de la Mosca, Paisaje Protegido.