Quién dijo que las matemáticas son frías y calculadoras, ellas también tienen su corazoncito, ahora llamado sentido socioemocional como saber básico, y lo que es mejor, ya no podrá romper nunca más el nuestro, y todo gracias al nuevo currículo de Primaria, así pues, el llorar por no saber sumar, se va acabar. Cito textualmente: Segundo Ciclo, Saber básico. Creencias, actitudes y emociones. Gestión emocional: estrategias de identificación y manifestación de las propias emociones ante las matemáticas. Iniciativa y tolerancia ante la frustración en el aprendizaje de las matemáticas. Pero la cosa no queda ahí. Tercer ciclo. Criterios de Evaluación. Competencia 1.2. Elegir actitudes positivas ante nuevos retos matemáticos tales como la perseverancia y la responsabilidad valorando el error como una oportunidad de aprendizaje.

Sí, como lo oyen, al parecer las matemáticas ha sido una materia que ha causado mucha frustración entre nuestros púberes, algo que para el Gobierno no ha pasado desapercibido, y si no me creen pregunten a Fernando Simón y sus cálculos, o a Tezanos con los suyos.

No sé la verdad qué hemos estado haciendo toda la vida martirizando a tantos niños y niñas con los números romanos, si a muchos de nuestros más célebres les ha bastado con saber la diferencia entre la “M” de antes y la “XXL” de después.

Sin embargo, realmente asombro, por no decir otra cosa, cuando después de leer el nada desdeñable recorte generalizado de conocimientos para todas las materias, y tras dejar a la Filosofía en la mínima expresión en Secundaria, uno lee para la nueva materia de Valores Éticos y Cívicos, y sólo son unos pocos de saberes básicos,  lo siguiente: El pensamiento crítico y ético. La voluntad y el juicio moral. La ética como guía de nuestras acciones. El significado de «bueno» y «malo». Normas, virtudes y sentimientos morales. Cómo queremos llegar a ser. El proyecto personal: valores, fines y modelos de vida. Las leyes y la conciencia personal.

Hombre, digo yo, que para un alumno de quinto o sexto, va a ser un pelín complicado entender muchos de esos conceptos, el bien y el mal, ética, moralidad, etcétera, a no ser que les demos un catecismo tipo recitar de carretilla “Dios es bueno sobre todas las cosas”, o aprender las vidas y obras de los apóstoles Pedro y Pablo.

Fuera bromas, y ya que esto es simplemente un borrador, espero que alguien tenga un poquito de sensatez. Bajar las exigencias y conocimientos, establecer criterios de evaluación subjetivos y faltos de rigor para que sea imposible calificar o suspender con seguridad jurídica, sólo conseguirán generaciones de jóvenes a las que les faltarán las herramientas necesarias para afrontar la vida real. Y si alguno dudaba de que esta ley fuera básicamente ideológica recite conmigo “Dios es bueno sobre todas las cosas”, porque dioses y profetas siempre han habido, pero ahora más que nunca.