La afirmación puede parecer tremendista, pero no deja de ser cierta. Sí, ¡el campo se muere! Juzguen ustedes: falta de relevo generacional, una PAC con presupuesto recortado que financia otras políticas europeas más allá de la agraria, bajos precios por los productos y subida exponencial de los costes de los medios de producción. La consecuencia de estos dos últimos factores es que a los agricultores y ganaderos les pagan menos por sus productos de lo que les cuesta producirlos. En estas condiciones, ¿cuánto puede durar una empresa sin viabilidad económica? ¿A qué joven puede atraer lo agrario en esas circunstancias?

"El sector padece las consecuencias de tener un ministro con poco peso en el Gobierno de Sánchez"

Ya se ha dado la voz de alarma y las organizaciones agrarias a nivel nacional han pedido un plan de choque al ministerio para paliar los efectos de la que han denominado campaña más cara de la historia. El campo extremeño no aguanta más y quiere decirlo en la calle el próximo 2 de diciembre, dando visibilidad a la grave situación que atraviesan nuestra agricultura y nuestra ganadería. Las cuentas no le salen al campo. ¡Esa es la realidad! Los gastos suben y los productores del sector agrario no tienen la posibilidad de repercutirlos en los precios de sus productos como pasa en otros sectores: aunque suba el precio de la cesta de la compra y los alimentos sean más caros para los consumidores, el agricultor o ganadero sigue recibiendo un precio bajo por sus productos.

Además, el sector padece las consecuencias de tener un ministro al frente que se caracteriza por el poco peso que tiene dentro el Gobierno, por no dar la batalla para defender a los agricultores y ganaderos y dedicarse a la retórica en lugar de actuar. Nuestro campo sufre también las consecuencias de una Junta que hace seguidismo de lo marcado por el Gobierno y que solo espera las migajas que nos quieran dar. Lo estamos viendo en la negociación de la PAC y en tantos otros asuntos.

Para el PP el sector agrario es una prioridad porque es vital para nuestra comunidad autónoma y para nuestras gentes. Por esta razón, hemos presentado una iniciativa en la Asamblea para activar las medidas necesarias para mantener la rentabilidad de las explotaciones agrarias. Una iniciativa que contó con el voto favorable de toda la Cámara, y que pretende apoyar las demandas de agricultores y ganaderos, a la vez que exige al Ministerio de Agricultura que ponga encima de la mesa soluciones urgentes para atajar esta grave situación.

La agricultura y la ganadería deben ser consideradas, de una vez por todas, actividades estratégicas para el Estado, para el bienestar de la población, para el territorio, tanto rural como urbano, y para el mantenimiento de una actividad económica que, en el caso de Extremadura, es fundamental. Y como tal deben ser tratadas. No es algo baladí. Están en juego nuestra economía y nuestros alimentos.