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El Periódico Extremadura

Juan José Ventura

Zona Zero

Juan José Ventura

La ciudad recobrada

Cáceres se transustancia en ese destino ideal para el beso de los amantes en la primavera gracias al Womad

Cada ciudad tiene su ritmo particular, un pulso propio, fruto de los afanes, trabajos y anhelos de sus moradores y sus visitantes. Cáceres tiene el suyo, del que cada principio de mayo forma parte un torrente de música, tolerancia, comercio y fraternidad que llena las calles de su núcleo histórico. Tras una travesía del desierto que ha durado dos años largos, en la que ha habido un invierno perpetuo y en la que muchos fenecieron, la ciudad, amada y amante a partes iguales, fue recobrada este fin de semana gracias a Womad. Cáceres ha sido recuperada para quienes la sienten dentro. Sus espacios, al ser empleados para el noble oficio de los artistas, renacieron para la vida y se reconocen para lo más noble del ser humano: la fraternidad.

Cáceres ha sido recuperada para quienes la sienten dentro. Sus espacios, al ser empleados para el noble oficio de los artistas, renacieron para la vida y se reconocen para lo más noble del ser humano: la fraternidad.

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No quiere decir que en esta recuperación no haya quien se extralimite. He sufrido al ver cómo energúmenos y energúmenas mingitaban en lo más recóndito y bello de la urbe. He visto destapes de teta y trota en el barrio de Santiago que se me han clavado en el corazón. He confirmado que una gran parte de los asistentes a los conciertos les importa más la ingesta de alcohol que el sonido que salía de darbukas y panderos en la lejanía. Pero también cómo Cáceres se transustancia en ese destino perfecto para el beso de los amantes en medio del sarpullido delicado que es la primavera vívida y vivida en la ciudad, perfectamente limpia cada amanecer gracias al esfuerzo de sus trabajadores públicos.

Me quedo sin duda con la música de Lizraz en la plaza de San Jorge, con el buen rollo de Canzioniere Grecánico Salentino, con la animación improvisada de Los Pirulfos de Barbaño… Con tantas cosas que han vuelto y que nunca debieron irse, y que ahora son patrimonio no solo de la humanidad, sino de nuestros corazones. Y eso es la poesía. Refrán: ¿Cómo estaba la plaza? Abarrotáaaaaaaa (Dúo Sacapuntas). 

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