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El Periódico Extremadura

Mercedes Morán

Contrapunto

Mercedes Morán

¿Y al Estado quién lo protege?

Al presidente Sánchez deben quedarle ya pocas instituciones del Estado por pervertir y desprestigiar. Unos órganos revestidos de independencia y rectitud que van siendo pasto, uno tras otro, de un Gobierno pirómano desesperado por mantenerse más tiempo en el poder. La consecuencia de este agravio es que la protección y salvaguarda de los intereses del pueblo español quedan relegadas a segundo plano por intereses más espurios.

"Ahora le tocó el turno al CNI para ser la cabeza de turco que aplaque a los independentistas

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Hemos visto muchos y gravísimos ejemplos de ello: la Abogacía del Estado, emitiendo informe en un sentido, para al día siguiente decir lo contrario en el tema de las entregas a cuentas a las comunidades autónomas; la Fiscalía General regentada por una exministra socialista al servicio del Gobierno y no del Estado; la presidenta del Congreso modificando el reglamento según convenga. ¡Hasta el Tribunal de Cuentas anda perdonando deudas a los separatistas en lo que parece un trato de favor! 

Ahora le tocó el turno al CNI; esta vez para ser la cabeza de turco que aplaque -¡otra vez!- a los independentistas. Para ello se cesa a su directora, funcionaria con cuarenta años de servicio, por hacer bien su trabajo y controlar legalmente –cómo así ha demostrado- a aquellos que intentaron y quieren –»lo volveremos a hacer»- romper la unidad de España.

Y todo esto ocurre a un mes de la cumbre de la OTAN en nuestro país. O no, ¿quién sabe? Los servicios de inteligencia de los países de la Alianza no se andan con tonterías, y la credibilidad del Gobierno está por los suelos. No se fían de que los independentistas, incluidos los que tuvieron contacto con Putin, tengan acceso a los secretos de Estado gracias a Sánchez. Los diplomáticos andan preguntando por la seguridad que ofrece España a una cumbre donde se van a tratar, nada más y nada menos, que las estrategias de la OTAN para los próximos diez años, así como la invasión de Ucrania.

Sánchez, con tal de resolver la grotesca crisis de Pegasus y sobrevivir en la Moncloa, ha convertido la Comisión de Asuntos Reservados del Congreso en un esperpento, poniendo, además, en peligro la seguridad nacional. Está claro que en esa obsesión suya por mantenerse en el poder, disfrutando de sus prebendas, le ha dado «mando en plaza» a Junqueras, y este –el Mandela catalán, según el «sustituido» Ábalos-, en un acto de soberbia insoportable, exigió la cabeza de alguien y ordenó que no se vuelva a repetir.

Estamos a la espera del siguiente capítulo, porque a Aragonés, el presidente catalán, no le parece suficiente. ¡Qué espectáculo más vergonzoso! Sánchez asegurando su sillón a costa de cruzar cualquier «línea roja»; los otros, cobrando muy caros sus votos e intentando desestabilizar a España. Y mientras tanto, ¿al Estado quién lo protege?

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