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El Periódico Extremadura

Antonio Galván González

desde el umbral

Antonio Galván González

This is us

Más allá de tantas pelis y series que generan tensión, malestar y zozobra, por presentar personajes malvados u odiosos y situaciones desagradables o inquietantes, hay producciones audiovisuales que despiertan buenos sentimientos y sensaciones, que nos reconcilian con el género humano. ‘This is us’ es una de ellas. En EE.UU. la emitió la NBC; en España puede verse tanto en Prime Video como en Disney +. La serie, que es una auténtica delicia, cuenta la historia de la familia Pearson. El relato se configura de manera no cronológica, pues va saltando entre distintos momentos del pasado y un presente que solo se advierte cuando aparecen retazos de la que se intuye como escena final de las 6 temporadas y los 106 entretenidos y emocionantes capítulos en los que se narran las alegrías y esperanzas, las tristezas y los anhelos que afloran durante el recorrido vital de la familia. Los protagonistas del serial son un padre (Jack), una madre (Rebecca) y sus tres hijos (Randall, Kevin y Kate). Pero, a lo largo de los episodios, sus vidas se van entrelazando con otros personajes que adquieren más o menos relevancia en según qué momentos y vivencias de ese núcleo imantado que es la familia Pearson. Con el paso de los años, como toda familia, Los Pearson van creciendo y expandiéndose. Y esto permite ampliar el muestrario de postales sobre el horizonte vital de cada uno de los personajes.

Pero la serie no es un mero retrato de una familia americana, que podría ser una familia occidental cualquiera. Además de mostrarnos las imágenes que rebosan de la memoria colectiva de la familia, nos induce a reflexionar sobre nosotros mismos, sobre el papel que desempeñamos en nuestras familias, sobre los roles que asumen cada uno de los miembros de la familia, sobre la salud y la enfermedad, sobre el paso del tiempo, sobre la importancia de las raíces y la educación, sobre la impronta que deja en nosotros el ejemplo de nuestros mayores, sobre nuestras debilidades y fortalezas, sobre nuestras virtudes y manías, sobre retos y desafíos, sobre los lazos de sangre y de afectos, sobre lo esencial y lo accesorio, sobre sueños y miedos, sobre distintas y variadas expresiones del amor (paternofilial, maternofilial, fraternal, de los hijos hacia sus padres, romántico, pasional) y sobre un millón de cosas más que giran en torno a la órbita de ese ente esencial en el desarrollo de la humanidad que es la familia. Si aún no han visto esta serie televisiva, les sugiero que lo hagan. Y si son ustedes amantes de la familia, les animo vivamente a ello. Estoy seguro de que no se arrepentirán de hacerlo. E igualmente lo estoy, también, de que, si están un poco distraídos con las preocupaciones cotidianas, les ayudará a centrarse en el patrimonio más importante que cualquiera puede tener: en la familia.

*Diplomado en Magistero

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