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El Periódico Extremadura

Daniel Salgado

Es decir

Daniel Salgado

Indultada

Podemos ha dejado de ser socio de Gobierno para pasar a hacer oposición privilegiada

Se puede entender el indulto de María Sevilla, más allá de la opinión que se tenga del caso. Lo que no se entiende es que la ministra de Igualdad lo celebre, aunque sea Irene Montero, que celebra todo lo femenino que pueda servir al feminismo, según las feministas avant la lettre, muy críticas, muy desengañadas.

Por descontado, el Gobierno sabía que María Sevilla fue condenada por secuestrar a su hijo, como sabía que tanto el hijo como otra hija estaban sin escolarizar ni vacunar, en condiciones semisalvajes, lobotomizados por el fanatismo religioso de la madre y ocultos en el campo. Pero el Gobierno es el presidente Sánchez y sus circunstancias, las cuales no necesitan más explicaciones que las explicaciones que las propias circunstancias le piden al presidente, como ahora sobre el espionaje, por ejemplo. Es decir, el indulto no es decisión únicamente del Consejo de Ministros.

Las circunstancias mandan. Esta semana, una de ellas, portavoz de ERC, le ha preguntado en el Congreso: «¿A qué ha venido usted hoy aquí, señor presidente?». Y otra, portavoz de Bildu, ha cerrado su intervención veladamente: «Cuide la mayoría de investidura, señor Sánchez», que es modo muy vasco de amenazar, recordarle que solo tiene el apoyo de sus circunstancias, o sea que o las cuida o no acaba la legislatura. Así que el indulto era obligado, porque Irene Montero, aunque es ministra, es también una de las circunstancias del presidente, toda vez que Unidas Podemos ha dejado de ser socio de Gobierno para pasar a hacer oposición privilegiada desde dentro.

El indulto de María Sevilla es, según Irene Montero, «otra nuevavictoria del feminismo», como el de Juana Rivas, María Salmeróne Irene Costumero. No conviene preguntar si las victorias del feminismo, según la ministra, son las víctimas de malos tratos que se benefician del indulto. Basta con saber que celebra el indulto como si el indulto revelara inocencia, o sea, justicia. Es decir, como si el indulto no reconociera la existencia del delito, cuando lo reconoce tanto que lo perdona o lo conmuta. Lo que significa que la ministra, celebrándolo, celebraría que eldelito quede impune.

Justificadamente, por lo demás, ya que la razón del indulto es que María Sevilla había sido «criminalizada» por un sistema judicial que archivó las denuncias que había presentado contra su exmarido por abusar sexualmente de su hijo, lo que la obligó al secuestro. Es la opinión Irene Montero, desde luego. Pero es la opinión de la ministra de Igualdad, que debería ser ejemplarizante y que, en lugar de serlo, deja estas dos ideas: 1) que el sistema judicial está afectado por un sesgo machista que le impide ser imparcial, y 2) que una mujer puede quedar impune de su delito si alega discriminación por sexo.

Se puede entender el indulto, sí, dado el Gobierno. Pero no la celebración de la ministra, aun siendo Irene Montero.

*Funcionario

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