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El Periódico Extremadura

José Luis Bermejo

¿Enterrará la mina a Salaya?

El alcalde, centro, y los concejales de su equipo de gobierno, este viernes. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

El gobierno local realizó este viernes un balance de los primeros tres años de la legislatura y además se avanzaron los retos pendientes para el año que queda de mandato. El alcalde, Luis Salaya, rodeado por los ocho concejales de su gobierno, destacó que se han dado pasos para configurar el modelo de ciudad pensado por el ejecutivo local socialista:turismo, empleo estable e industria verde.

De los dos primeros objetivos citó como, tras la pandemia, los datos de turismo han mejorado y que abril fue el mejor mes para la ciudad. Y de empleo ofreció números: se empezó el mandato con más de 8.000 desempleados y ahora son 7.200, datos que están en cantidades parecidas a las 2008, antes de la crisis que disparó el desempleo en la ciudad.

De industria verde habló del centro de investigación para el almacenamiento de la energía y del ecopolígono, que, al margen de las empresas que puedan instalarse, destaca porque permitirá, por fin, el desarrollo de suelo industrial. Cáceres tiene una gran bolsa de terreno calificado para la implantación de empresas, almacenes o industrias, es cuatro veces mayor que Capellanías. Pero solo está en el papel, el ecopolígono aporta como novedad que desarrolla una parte de ese terreno. Aunque solo sea una pequeña zona, es la primera vez en doce años que están cerca de cumplirse previsiones del plan de urbanismo sobre nueva superficie industrial. Esa falta de suelo está siendo un hándicap para que Cáceres no entre en las posibles alternativas para la ubicación de nuevo proyectos empresariales.

Y luego está la mina. Del yacimiento proyectado para extraer litio de Valdeflores, el alcalde dijo que en el año que le queda de mandato quiere que se garantice que no se hará una mina a cielo abierto, pero no dijo nada que de que no se hará una mina, que era lo que venía diciendo hasta hace unas semanas.

La mina a cielo abierto no puede hacerse, al menos en el mandato de Salaya, nunca se sabe qué pasará en la próxima legislatura, porque el propio ayuntamiento la puede parar con un sinfín de argumentos, el primero con su propio plan de urbanismo. Y el alcalde lo sabe o lo tiene que saber. Pero ahí está la gran diferencia, en que ahora se especifica que no habrá mina a cielo abierto, pero no se dice explícitamente que no habrá mina, por lo que el proyecto de yacimiento subterráneo gana enteros, al menos hasta que se presente el proyecto y se vea las dimensiones y características de la iniciativa y, sobre todo, si es tan verde como la pintan sus promotores para entrar en ese modelo de industria verde que defiende el actual ejecutivo local, aunque verde y mina sean palabras difíciles de conjugar en una misma frase.

La mina estará presente en la precampaña electoral, que va a arrancar tras el verano. Salaya se enfrenta a cómo manejar este espinoso asunto en los meses que le quedan para volver a enfrentarse a las urnas. El yacimiento puede enterrarlo políticamente si al final el proyecto no es tan verde como se está presentando y lo especulativo ganase a la realidad. Pero en este cambio de posición tiene a su favor que es cada vez mayor el apoyo que la mina tiene en determinados sectores de la ciudad porque 7.200 desempleados, a pesar de ser uno de los mejores datos en años, siguen siendo demasiados.

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