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El Periódico Extremadura

Enrique Pérez Romero

Nueva sociedad, nueva política

Enrique Pérez Romero

El 19J o el solar de la izquierda de Sánchez e Iglesias

No se puede analizar el 19J sin señalar con el dedo a Pedro Sánchez y al sanchismo militante que, por cierto, nació en Andalucía

Pedro Sánchez y Juan Espadas en un acto del PSOE de Andalucía. El Periódico

Se ha abusado tanto del término «histórico» que cuando nos encontramos ante un acontecimiento que merece ese calificativo, la palabra se queda pequeña. Ese es el adjetivo que merece el 19J andaluz: primera vez que un partido de derechas gana con mayoría absoluta de escaños, récord de porcentaje de votos para el PP (43,13%) y para el conjunto de la derecha (59,89%), máximo apoyo a la extrema derecha (13,46%), peor resultado del PSOE desde la restitución de la democracia (24,09%) y peor suma de todos los partidos autodenominados de izquierda (36,34%). 

Para cualquiera que sepa algo de ciencia política, es evidente que el terremoto no significa un mero trasvase de votos entre siglas, sino una profunda modificación en el comportamiento electoral. Si atendemos a los datos ofrecidos por el analista Kiko Llaneras en El País el pasado 2 de junio, hay un momento clave para la «derechización» (que no es tal, estrictamente hablando), de Andalucía: la crisis catalana. O, dicho de otra manera, la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez arrastrado a los pies del independentismo catalán para mantenerse en el poder. 

La autodenominada izquierda (que tampoco lo es estrictamente) lleva años empeñada en convencernos de que regalar a los nacionalismos periféricos todo tipo de privilegios es de izquierdas, pero los trabajadores de las regiones más pobres (Extremadura, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha) saben perfectamente que es al revés. Es quizá el primer y principal problema de una izquierda que hace demasiados años solo lo es nominalmente. 

No se puede analizar el 19J sin señalar con el dedo a Pedro Sánchez y al sanchismo militante que, por cierto, nació en Andalucía (Dos Hermanas, victoria del PP con un 38,15%). Y no solo por las mismas razones que afectan a toda España (traición a los militantes, engaño a los votantes, estilo autocrático en la gobernanza), y no solo por la genuflexión ante los nacionalistas, sino también porque el candidato Juan Espadas fue elegido a dedo por Sánchez.

La elección ‘digital’ de Espadas es símbolo, en primer lugar, de ese estilo autocrático por el que el líder decide unilateralmente y los demás asienten. Es también síntoma del gatopardismo sanchista, que ha consistido en mantener a las élites del PSOE donde estaban (Espadas era íntimo de Susana Díaz y alcalde de Sevilla) al tiempo que despreciaba y marginaba a los militantes de base que le restituyeron como secretario general. Y, finalmente, la elección de Espadas —un candidato romo, gris, mediocre— tiene un significado profundo en el ejercicio tóxico del liderazgo sanchista: no tener cerca a nadie brillante que le pueda hacer un mínimo de sombra a su excelencia napoleónica. Por no decir que la elección de candidato solo unos meses antes de las elecciones, tiene mucho más que ver con la voluntad de Sánchez de ganar poder en el PSOE andaluz, que con que el PSOE andaluz ganara poder. 

Al PP de Andalucía le ha bastado con no molestar demasiado a las redes clientelares creadas por el PSOE

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Al PP de Andalucía le ha bastado con no molestar demasiado a las redes clientelares creadas por el PSOE durante cuarenta años y no cometer errores graves. Ni siquiera tenía que entrar en el debate ideológico, como hizo Ayuso en Madrid, porque en una región pobre como Andalucía, donde tanta falta hacen políticas de izquierda radicales, todo el mundo sabe que no hay gran diferencia entre el PSOE y el PP. Con tres partidos en la derecha (PP, VOX, Cs), un solo partido ha logrado la mayoría absoluta; con tres partidos en la izquierda (PSOE y las dos escisiones de Podemos), la suma de los tres juntos no llega al 37%.

En cuanto a la izquierda a la izquierda del PSOE en proceso de escucha, baste este dato: en las primeras elecciones autonómicas (1982), el Partido Comunista de España (PCE) y el Partido Socialista de Andalucía (PSA), a la izquierda del PSOE, sumaron 396.836 votos; el pasado 19J, Por Andalucía y Adelante Andalucía sumaron 449.658, es decir, solo 52.822 más. IU tuvo 689.815 en 1994. Si no sacan ninguna conclusión de esta involución, no habrán entendido nada. 

La lectura nacional es nítida: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (y la heredera que él señaló con el dedo, Yolanda Díaz) van a dejar la izquierda española como un solar. Algo que ya estaba claro desde 2017 y que las élites de los partidos no han sabido ni querido ver a tiempo. Ya es tarde.

*Licenciado en CC de la Información

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