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El Periódico Extremadura

Fernando Valbuena

A la intemperie

Fernando Valbuena

Charlotada municipal

A medio camino entre el sainete de los Quintero y la astracanada de Muñoz Seca

Ayuntamiento de Badajoz. El Periódico

Citando a Miguel Celdrán, diré que hacen hablar a las momias de Llerena. Lo del Ayuntamiento de Badajoz tiene, digamos, perendengues. A medio camino entre el sainete de los Quintero y la astracanada de Muñoz Seca. O, si lo prefieren, mera charlotada. Charlotada -salvos sean los toreros cómicos- en la segunda de las acepciones que de la palabra recoge la Academia: «actuación pública que resulta grotesca y ridícula». Ridícula y más, porque al guiso no le falta ni su cucharita de mala baba, ni su cucharón de torpeza.

Nunca antes (nunca antes en los últimos treinta años, o si lo prefieren, nunca antes desde que el PSOE abandonara el gobierno municipal) se había vivido semejante entuerto. La subida de sueldos propuesta para los policías municipales ha desatado, como no podía ser de otra manera, un maremoto de quejas. Nunca antes ha sido más débil el gobierno municipal. Barrunto que algunos le olieron la sangre al animal herido y le buscaron la yugular. Apretaron (los municipales) y cedieron (los munícipes). Los unos amenazaron con la huelga y los otros se bajaron los calzones. Y faltó lo que no debe faltar. En estas circunstancias un alcalde, alcalde, les hubiera cantado las cuarenta: ¿quieren huelga?, ¡háganla!, pero pocas amenazas son esas para torcer el recto criterio de un alcalde, alcalde. Pongamos por caso, Miguel Celdrán.

Pero el caso es que Miguel Celdrán ya no alterna por estos barrios, y la maquinaria que dejó en perfecto estado de revista está que se gripa. Y en el sálvese quien pueda, en la hora del canguelo electoral, algo huele a podrido en Dinamarca. El ciudadano Gragera, que hasta hoy pasaba por bueno, se ha resbalado; sea por engaño, sea por torpeza. No se puede subir el sueldo de manera tan colosal a una parte de los funcionarios y no sospechar que el resto no se indigne. De eso es culpable Gragera; venga de donde venga el acuerdo y fuera quien fuera el que se lo pasó a la firma (que también tiene o tienen su culpa). ¡Mayúsculo despropósito! Ya ni siquiera voy a preguntarme de dónde van a sacar el dinero, me basta ver a los trabajadores municipales manifestándose airados contra semejante desatino. Todos los no agraciados: desde la interventora al último peón. Y con razón. Y los sindicatos… ¡ay que sí, pero no! Los cocos con los privilegiados. La UGT que ni sabe ni contesta.

Nunca antes ha sido más débil el gobierno municipal de Badajoz

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La gran esperanza blanca, Cavacasillas, que en los últimos meses se limitaba a buscar la foto, ha hecho mutis por el foro al primer disparo. Y el prófugo del ayuntamiento en diputación, Cabezas, se limita a despistar con que si el superintendente tiene más medallas que una cofradía. Bien pudiera ser sainete, astracanada, charlotada o incluso tebeo de Mortadelo y Filemón (porque lo del Superintendente Vicente tiene más guasa que el caso del sulfato atómico).

En fin, la consecuencia de este dislate, de tan descarado agravio, es que se ha generado un problema donde no lo había, y a los perjudicados, que son la mayoría, se les ha señalado el camino, porque aquí cualquiera puede amenazar con una huelga, no crean los policías que por tener pistola son parientes del Cid. Porque una ciudad también se para si no se conceden licencias para esto y para aquello, y hasta para un entierro. En un próximo pleno ha de aprobarse el disparate; Vélez, el concejal cuyo voto es necesario para la entente gobernante, ha bajado con los trabajadores a protestar, así que, si antes no se retira la propuesta, todo dependerá del PSOE (que en esto, y en casi todo, está siempre más errático que la gata Flora).

Así que convertido palacio en 13 Rue del Percebe, no sería malo trasladar el bronce de Miguel Celdrán al despacho que allí ocupara en carne y hueso durante tantos años por si pudiera -por si medio pudiera- obrar el milagro de repartir el sentido común y la firmeza que van faltando.

*Abogado

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