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El Periódico Extremadura

Juan José Ventura

Pepe Extremadura, un grande

«¡Hay qué ver cómo te pones cuando tomas Ciripolen!», decía el estribillo de una de sus canciones

La pérdida de un cantautor siempre es un hecho lamentable y mucho más cuando, como es el caso, fue un firme defensor del habla y la cultura extremeñas. Conocí a Pepe Extremadura (José Roncero) en mis primeros tiempos en el Periódico Extremadura. Entonces era un cantautor –nunca ‘cansautor’- que estaba en la cresta de la ola informativa y no era extraño verle en el bar La Giraldilla hablando con los redactores. El de Zarza la Mayor se había pasado media vida cantando en hoteles y Casas de Extremadura de Donostia poniendo música a los poemas de Gabriel y Galán, como recalcitrante defensor de lo extremeño. De padre portugués y madre extremeña, vivió la diáspora en primera persona y tenía unas facciones que le conferían un aspecto fiero. Nada más lejos de su carácter. Había cantado en aquellos momentos en los que hacerlo no era fácil pues había una férrea dictadura que trataba a los cantautores con desconfianza y mano dura. 

Pero poco después la foto de los cantautores se fue difuminando con la llegada de la democracia y fueron buscando nuevos mundos creativos alejados de la canción protesta. 

Pepe Extremadura estaba dotado de muy buena voz e instinto para los asuntos de actualidad. Recuerdo entonces sus temas ‘¡Cerrar Almaraz!’, el ‘Himno de Aldecentenera’ o la famosa canción del Ciripolen –presunto afrodisiaco extremeño procedente de la miel de las abejas- con su pegadizo estribillo: «¡Hay que ver cómo te pones cuando tomas Ciripolen!». Hincha del Athletic, sufrió una extraña agresión en 2008 por parte de tres desconocidos que le llevó al hospital con una clavícula rota. La Medalla de Extremadura en 2017 vino a reconocer merecidamente un trabajo ciclópeo por su tierra y sus gentes. No puedo decir que lo conociera a fondo, pero sí lo suficiente para saber era una excelente persona, un poco buscavidas, y un artista que no dejó de hacer canciones hasta el final de sus días. 

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