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El Periódico Extremadura

Raquel Rodríguez Muñoz

Desde el norte

Raquel Rodríguez Muñoz

redactora

Teruel y Vegas Altas existen

«El nombre elegido para la ciudad fusionada demuestra poco respeto hacia los vecinos de Vegas Altas y también falta de imaginación»

Parafraeando el reivindicativo eslogan Teruel existe, esta misma expresión bien podría atribuirse a la pedanía extremeña de Vegas Altas, que esta semana se ha hecho famosa porque compartirá nombre con la ciudad resultante de la fusión de Don Benito y Villanueva de la Serena.

Así lo han decidido los alcaldes de ambos municipios y los portavoces de los grupos de cada corporación -el PP de Don Benito ha dicho no obstante que no lo apoyará- para sorpresa de los 300 vecinos de Vegas Altas, que ya no saben si tendrán que llamar a su pueblo Vegas Altas la antigua después de esta flagrante apropiación de su nombre y que ya han mostrado su disconformidad.

Dice el alcalde de Villanueva que, lejos de estar molestos, más bien tendrían que darles las gracias porque «debería ser un orgullo que otra población de esa comarca llevara ahora ese mismo nombre», ha afirmado. Hombre, lo mismo si hubiera sido al revés, no les habría gustado tanto.

Al final es lo de siempre, el pez grande que se come al chico y un ninguneo que con razón han puesto de manifiesto los vecinos de la todavía única Vegas Altas, al señalar que parecen «ciudadanos de segunda».

Porque es cierto y así lo han argumentado, que es legal utilizar un nombre que otra población ya tiene cuando esta es una pedanía porque no tiene entidad jurídica propia, pero también demuestra poco respeto hacia sus vecinos, y también falta de imaginación, por cierto, más aún cuando las pedanías o entidades locales menores tienen menos atribuciones que los municipios y están peleando constantemente por tener el reconocimiento que merecen.

Pero además es que la primera Vegas Altas está a solo 43 kilómetros de Don Benito, ni siquiera en otra provincia ni en otra comunidad, lo cual es cuando menos sorprendente. Sí es cierto que ahora, con motivo de la elección de su mismo nombre para la ciudad fusionada, acaba de ser descubierta por muchos extremeños y foráneos, como ha destacado el alcalde de Villanueva, pero para provocar sorna, chistes y sonrojo.

Porque no se entiende que los políticos hayan tomado esta decisión después del fiasco que supuso también la reunión de un comité de expertos cuya propuesta de nombre tampoco gustó. Un despropósito tras otro con el que están emborronando una acertada fusión.

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