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El Periódico Extremadura

Raquel Rodríguez Muñoz

Desde el norte

Raquel Rodríguez Muñoz

redactora

En verano, mejor estar sano

Unos médicos tendrán su «merecido» descanso y otros tendrán que llevar su penitencia un poco más

Podría parecer un chiste o un refrán, pero el titular de esta columna no puede estar más pegado a la realidad extremeña. Si no quieren descubrir el porqué, mejor no enfermen.

Porque si lo hacen y no es por una causa urgente, pero sí con necesidad de tratamiento, lo más probable es que tengan que recurrir al servicio de Urgencias de su centro de salud. Repito, aunque no sea una causa urgente y aunque estemos cansados de escuchar que no colapsemos las Urgencias.

El motivo no es otro que la incapacidad para sustituir a los médicos que se toman vacaciones durante el verano, más merecidas desde que comenzó la pandemia. Porque los que se vayan podrán desconectar y resetear para prepararse para la vuelta, pero los que se queden tendrán el doble de trabajo y la consecuencia es que, a más cupo de pacientes que atender en las mismas horas de consulta, más esperas.

Así, en verano pueden pasar hasta ocho o diez días entre que se pide cita para una consulta médica y que el facultativo de Atención Primaria puede atender al paciente, un tiempo que muchos problemas de salud no pueden esperar.

Es el coste de la solución «menos mala» que ha encontrado el Servicio Extremeño de Salud, las llamadas acumulaciones de pacientes. Así que, unos tendrán su «merecido» descanso y el adjetivo lo han puesto los políticos en la misma intervención en la que anuncian que otros tendrán que llevar su penitencia un poco más hasta que también puedan descansar, si no revientan antes.

La administración dice lo de siempre, que no hay médicos en las bolsas del SES, pero haberlos, haylos, el problema es que no se quedan en la región. De hecho, muchos de los que están dicen públicamente que no se les valora.

Como ejemplo, el año pasado había 95 plazas sin cubrir y el sindicato de médicos recordaba la necesidad de la equiparación salarial, no ya con el resto del país, sino con las comunidades limítrofes. También, médicos rurales expresaban en este periódico en junio que les habían quitado las guardias. «Juegan a los montoncitos con los sueldos, en lugar de mejorar las condiciones».

Esa es la sensación del colectivo, al que mucho se elogia pero que sigue pagando la falta de decisiones contundentes, que demuestren que se quiere poner a la Sanidad pública en el lugar que merece, al lado del paciente. 

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